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Un grupo de suicidas ha lanzado este miércoles un ataque contra la sede de la organización no gubernamental Save the Children en Jalalabad, en el este de Afganistán, que ha causado hasta el momento 11 heridos, ha informado una fuente gubernamental local. «Once heridos hasta ahora han sido llevados al hospital desde el lugar en que se ha producido el ataque», ha indicado a Efe Attaullah Khogyanai, portavoz del gobernador de la provincia oriental afgana de Nangarhar.

El ataque, que todavía continúa, comenzó a las 9.10 hora local (4.40 GMT), cuando un suicida hizo detonar los explosivos que portaba a la entrada del edificio y dio paso a un número aún no confirmado de asaltantes que empezaron a disparar. Según las primeras informaciones, varios vehículos estacionados frente a la oficina de la ONG resultaron afectados y se encuentran en llamas.

La portavoz de Save the Children en Afganistán, Mariam Attaie, ha indicado que la organización no puede dar información por el momento sobre lo sucedido. «Una vez que consigamos toda la información la compartiremos», ha indicado.

Reacciones internacionales
La Misión de Naciones Unidas en Afganistán, la UNAMA, ha advertido de que el atentado podría constituir un crimen de guerra. «Los ataques dirigidos contra civiles o contra organizaciones de ayuda son claras violaciones del Derecho Internacional Humanitario y podrían constituir crímenes de guerra», ha recordado la UNAMA en su cuenta oficial de Twitter.

El embajador de Reino Unido en Afganistán, Nicholas Kay, ha tildado el atentado de «atrocidad». «Esto es una atrocidad. Cualquier ataque contra niños y trabajadores humanitarios es un crimen contra la Humanidad. Deseo que este horrible incidente en Jalalabad termine de manera rápida y segura», ha expresado Kay en un mensaje publicado también en Twitter.


Zona de riesgo
Los grupos insurgentes armados y las organizaciones criminales tienen habitualmente entre sus objetivos a las organizaciones no gubernamentales en Afganistán, donde la situación de seguridad se ha deteriorado de manera considerable en los últimos dos años.

En octubre del año pasado, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció la reducción «drástica» de sus operaciones en el país tras varios ataques a sus instalaciones y la muerte de siete de sus trabajadores en ataques armados en nueve meses, entre ellos la española Lorena Enebral Pérez, de 38 años.

Nangarhar, provincia fronteriza con Pakistán, es una de las zonas más inseguras de Afganistán. En ella operan los talibanes y Daesh, que tiene en esta zona su principal bastión en el país asiático, y su capital es habitual escenario de ataques terroristas contra objetivos civiles.

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