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“Gracias a Dios ya estoy trabajando con normalidad”, señaló el alcalde de San Buenaventura, en La Paz, Javier Delgado, luego que ayer pobladores de la comunidad de San José de Uchupiamonas le impusieron su tercer castigo con cepo, una especie de trampa para animales, en lo que va de su gestión de dos años y medio.

Las imágenes que muestran al edil aprisionado al cepo y artilugio de madera mientras fumaba un cigarro rodeado de algunos canes se divulgaron primero en algunos medios locales y luego fue de conocimiento público.

Delgado responsabilizó del hecho a empresarios de mucho poder que cuestionan la construcción, por ejemplo, de un puente que, aseguró, afecta sus réditos económicos. Ellos buscan su revocatorio, un proceso que, consideró, no tendrá éxito pese a la campaña de “desinformación” en contra de su gestión.

“Creo que todo nace a raíz de que actualmente estoy atravesando un revocatorio promovido por personas que no se han resignado a perder esta oportunidad política. Podemos ver a empresarios y gente de mucho poder que están utilizando el revocatorio para poder desvirtuar el trabajo de estos dos años de gestión”, señaló a La Razón Digital.

Había asistido al lugar para inaugurar una obra financiada con fondos gubernamentales y municipales. “Iba a ser una fiesta democrática muy bonita”, pero fue lo contrario. Durante más de media hora lo fijaron al instrumento mientras el poblado lo observaba.

Daniel Salvador, uno de los pobladores de esa lugar, dijo a la radio Fides que el munícipe “ha incumplido distintos compromisos que ha contraído con la población de San José y lo más complicado es que la gente de San José, las distintas autoridades (de la comunidad) se han quejado, cuando ellos van no les atienden con prioridad”.

“No me dieron la oportunidad ni siquiera de averiguar cuáles eran las razones para someterme a ese castigo, pero yo no puse resistencia siempre en el entendido de que iba a tener la oportunidad de escalecer este hecho. Más bien me dieron la oportunidad y luego me pidieron disculpas, vieron que han sido manipulados y desinformados por estas personas”, replicó Delgado.

La primera vez que castigado al cepo fue meses después de haber llegado a la silla edil durante un conflicto regional y en 2016 cuando sus detractores tomaron las instalaciones de la Alcaldía por casi dos meses.

En ese último caso, tuvo que alojarse en la localidad de Tumupasa para “precautelar” por su vida y ni una comisión de autoridades indígenas de ese lugar que fue enviada a San Buenaventura pudo apagar el conflicto.

“Soy uno de los pocos munícipes en el país que he sido sometido a esos castigos tradicionales, a bloqueos, a marchas e incluso a la toma de la Alcaldía, durante dos meses ha sido cerrada la Alcaldía”, recordó el electo por el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS).

Consultado por una medida jurídica para denunciar éste y los demás hechos, Delgado dijo que no piensa tomar ninguna acción legal.

“No es culpa de los pobladores, es culpa de esas personas que no se resignan a perder el poder político que siempre han tenido y gracias a ello tienen sus riquezas, son gente que trabaja con grandes empresa fluviales y de madera”, insistió. 

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