Boliviano es condenado a muerte en Malasia por droga

El boliviano Víctor Parada fue condenado el 5 de enero en Malasia a la pena de muerte, debido a que intentó introducir a ese país asiático 450 gramos de cocaína, informó el Diario Información de España.    

El joven boliviano residió durante 7 años Benillova, de la Comunidad Valenciana en España, hasta que en 2009 fue deportado por no tener la documentación en regla. Su madre aún reside en el país ibérico.

Según contó Silvia al Diario Información, Víctor llegó a Bolivia y trabajó como carpintero, y en 2010 conoció a una chica con la que tuvo un hijo. 

Sin embargo, el boliviano enfrentó dificultades económicas que lo llevaron a tener varios trabajos, hasta que como consecuencia de un accidente laboral sufrió la amputación del dedo índice de la mano derecha y la primera falange del dedo del medio.

De acuerdo con la publicación, la empresa responsable denegó ayuda al joven para cubrir los gastos médicos y, tras su recuperación, lo despidió. Los problemas de dinero derivaron en problemas de pareja y en mayo de 2013 la pareja se separó. 

La madre de Víctor afirmó,  a través de una carta,  que la desesperación llevó a su hijo “a aceptar la ayuda económica de un señor sudafricano, el cual le dejó dinero, pero desconocemos la cantidad”.

Señaló que después Víctor ya estaba recibiendo amenazas contra él y su hijo, puesto que la persona que le ofreció ayuda “resultó ser un narcotraficante”. Según la madre, el sudafricano obligó a su hijo a hacer un viaje llevando droga. 

“Le obligó a que le devolviese el dinero o a hacer un viaje portando droga”, dice la carta de la madre, según el Diario Información.

El 27 de octubre de 2013 allegados a Víctor en España  recibieron una llamada informando de que éste había sido detenido. Luego, localizaron al joven en Malasia gracias a una llamada de él mismo.

Desde entonces, toda la familia empezó a reunir dinero para los gastos del abogado, el traductor y todo lo necesario para enfrentar el proceso.

El 8 de diciembre de 2017 se celebró el primer juicio, al que acudió Silvia para declarar, así como consiguió abrazar a su hijo después de cinco años sin verlo, destaca el medio español. 

El 5 de enero de este año el juez declaró a Víctor culpable de tráfico de drogas por intentar introducir en Malasia 450 gramos de cocaína en el interior de su cuerpo, condenándolo a la horca. La familia apeló, pero el caso podría demorar años. 

La ley malaya dispone pena de muerte a quien sea detenido en posesión de más de 40 gramos de cocaína.

La familia de Víctor inició una colecta en Facebook para recaudar fondos y financiar la apelación.  "Mi primo está detenido en Malasia y le han dado pena de muerte y necesitamos recurrir para que cambie semejante horror", escribió una familiar suya en la red social.


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