Cochabamba - Vecinos sacan lodo de sus casas y buscan regresar pese a riesgo de desastres

Con el rostro transpirado por el trabajo, con botas de goma y una picota en mano, Carlos Gonzales desgasta y quita el lodo desde lo que fue la ventana de la cocina de su casa, ahora copada por el material en la primera planta, en Juventud Chilimarca, Tiquipaya, a 11 kilómetros de la ciudad de Cochabamba.

Quiere volver a vivir ahí, aunque los expertos advierten que los riesgos no desaparecen, considerando que existen nueve barrios, incluido Juventud Chilimarca, con construcciones en las franjas de seguridad del río Taquiña.

La inundación con lodo se produjo el 6 de febrero. El desastre dejó un saldo de cinco personas que murieron sepultadas. El responsable de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de la Alcaldía de Tiquipaya, Roberto Campero, detalla que hay 341 familias afectadas. Se incluyen 122 que perdieron sus casas o están en riesgo de que eso ocurra. Un total 90 viviendas se desplomaron y las demás tienen lodo y muros dañados.

El antropólogo especialista en Planificación Territorial Augusto Delgadillo y el exdirector del Parque Nacional Tunari Carlos Espinoza recomiendan no retornar a la zona para vivir.

Espinoza sostiene que “el peligro de que haya nuevas mazamorras es latente y volver al lugar es de alto riesgo”.

Asocia el problema con la aprobación irregular de construcciones.

“Tiquipaya y la mayor parte de las alcaldías han aprobado urbanizaciones sobre franjas de seguridad. Ese es un tema de fondo muy crítico”.

Delgadillo dice que se debe revisar cada caso. Recuerda que Juventud Chilimarca, Molle Molle, Chilimarca, Trojes, Villa Porvenir y Ciudad del Niño tienen riesgo por la posibilidad latente de deslizamientos, porque hay construcciones dentro la franja de seguridad, aunque están regularizadas y aprobadas. Se suman Pucun Pucun, Villa Belén y parte de Villa Satélite que, además de invadir la franja están dentro del Parque Tunari.

“Lo ideal sería que no vuelvan a habitar en la franja de seguridad, porque, en cualquier momento, puede volver a haber un desastre”.

El artículo 31 de la Ley 482 de Gobiernos Autónomos Municipales determina que los bienes de dominio público comprenden ríos “hasta 25 metros a cada lado del borde de máxima crecida, riachuelos, torrenteras y quebradas con sus lechos, aires y taludes hasta su coronamiento”.

Delgadillo explica que el área de riesgo comprende 50 metros a cada lado. Espinoza acota que Tiquipaya tenía una norma para franjas de seguridad y servidumbres ecológicas que establecía “100 metros a la izquierda y 100 a la derecha, dentro el Parque Tunari (…). Debajo de la cota 2.750, debería haber más o menos 60 metros”.

Cuestiona que la norma se haya anulado “extrañamente” el pasado año. “Al parecer, fue por presiones”.

Sin embargo, los vecinos afectados quieren estabilizar sus viviendas o reconstruirlas, y retornar al mismo lugar.

Gonzales dice que vive ahí hace unos ocho años. “Jamás se desbordó. El río era bien inocente. Alguien tiene la culpa, la Alcaldía nunca ha hecho limpieza”.

Por ahora, está en la casa de sus familiares. Pero, acude cada día a limpiar su vivienda para volver, lo más rápido posible, a habitar el segundo piso, “aunque no haya luz”.

Toma previsiones y se contacta con profesionales. “La hice revisar. Tengo familiares que son arquitectos y la estructura está bien nomas. Hay que cambiar ladrillos laterales y del frente y que reforzar los pilares. Con eso, espero solucionar esta preocupación”.

Está convencido. Aunque la construcción está a un lado del río. “Estoy a más de 50 metros. Además, ¿dónde voy a conseguir otra casa?”.

En la zona operan excavadoras y volquetas extrayendo el material que tiene hasta más de tres metros de altura para rehabilitar lo que fueron las calles.

Los vecinos están pendientes de que la maquinaria llegue a sus casas. Incluso hay roces entre ellos porque ya pasaron tres semanas y quieren ayuda pronta.

El río fue dragado y el agua corre en medio del lodo acumulado al lado de las decenas de casas afectadas al este y oeste del cauce. El material parece seco. Pero, caminar encima es como estar sobre una esponja gigante, porque aún hay humedad.

INFORMES El alcalde de Tiquipaya, Juan Carlos Angulo, aguarda la creación de un equipo técnico que se ha conformado por la Alcaldía, la Gobernación y el mismo Gobierno central para ver la factibilidad o no de construir en la zona o ampliar las franjas de seguridad para no tener problemas en lo posterior.

Por ahora, evita dar una respuesta oficial en torno a si la Alcaldía permitirá el retorno a la zona de riesgo.

“Es fácil hablar. Pero, queremos informes escritos el respaldo ante los afectados (…). Han perdido viviendas, pertenencias. Decirles que pueden perder su propiedad es un poco duro”.

Se prevé que el trabajo técnico demande un par de meses.

En el sector, las casas con columnas de cemento dobladas, fierros retorcidos, paredes rajadas y muebles enterrados permiten imaginar la fuerza de las rocas y el lodo que golpearon y perforaron las estructuras edificadas.

Desastre

Delgadillo y Espinoza afirmaron que “en cualquier momento puede volver a haber un desastre”.

Apuntes

Personas en albergues

Hay 63 familias damnificadas, de los distritos 5 y 6 que continúan en albergues provisionales, según publicó ABI.

Otros afectados

Las zonas de T’ika Khatu, Linde, Chiquicollo y parte de Kanarancho en el Distrito 6 fueron afectadas por el deslizamiento de forma indirecta. Son barrios del lado sur de la avenida Ecológica.

Recursos

El asesor general de la Gobernación, Rodrigo Quinteros, informó que se invierten 500 mil bolivianos para ayuda, además 150 mil para alquiler de maquinaria.

Vehículos rescatados

Se pudo rescatar11 vehículos, de los cuales solo uno podrá repararse.

Quillacollo

Ayer hubo una inspección en sectores críticos como Pihusi, Chocaya y Apote, para prevenir desastres en Quillacollo.

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