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AFP /
En un video casero filmado en un yate, Cristiane Brasil, rodeada por cuatro hombres musculosos con el torso desnudo, intentó minimizar la condena que le impide asumir su puesto de ministra de Trabajo de Michel Temer.

Brasil, diputada del Partido Trabalhista Brasileño (PTB, derecha), fue escogida el 3 de enero para comandar esa cartera y el gobierno la sigue apoyando, pese a la multiplicación de polémicas; una manera de retener, según los analistas, una veintena de votos en el Congreso para aprobar la reforma del régimen de jubilaciones y otras medidas de ajuste.

Pero un juzgado de Rio de Janeiro le impidió asumir el cargo por "inmoralidad administrativa", tras revelarse que había sido condenada por infracciones a la legislación laboral, precisamente el área que se propone conducir.

Un tribunal superior luego dio luz verde al nombramiento, pero un día después la corte suprema volvió a congelarlo, mientras estudia el caso para tomar una decisión definitiva.

"En este presidencialismo de coalición, todos los partidos que componen la base [aliada] son fundamentales. Y el PTB es uno de ellos", dijo a la AFP el politólogo André César, de la consultora Hold.

La reforma de las jubilaciones es la "única agenda" del gobierno en este momento y para eso, el presidente Michel Temer "pagará cualquier precio para aprobarla lo más rápido posible", aunque eso continúe erosionando su escasa popularidad, agregó.

El PTB cuenta con 18 diputados propios e integra un bloque de 26 legisladores en la Cámara baja, además de tener dos senadores federales.

Para ser aprobada, la reforma de las jubilaciones requiere el apoyo de 308 de los 513 diputados (tres quintos de los escaños) y luego de 49 de los 81 senadores.

El yate y otras polémicas

Cristiane Brasil, de 44 años, es hija del presidente del PTB, el exdiputado Roberto Jefferson, condenado por el llamado "mensalao", un esquema de compra de votos de parlamentarios a cambio de apoyo al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

Fue condenado a más de diez años de cárcel, pero al colaborar con la justicia, acabó cumpliento 14 meses de prisión efectiva y fue indultado en 2016.

Al comunicar el nombramiento de su hija, Jefferson se emocionó hasta las lágrimas y afirmó que lo consideraba como "un rescate" de sus propias desventuras.

Pero Cristiane no es solamente la hija de su padre. En 2016, la diputada votó a favor del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, vistiendo una camiseta de la selección brasileña dentro del plenario.

Esta vez con ropa de playa y a bordo del barco con amigos, dio el que muchos consideran un paso en falso.

"Les juro que pensé que no debía nada a esas dos personas que me denunciaron y voy a probarlo", afirmó Brasil, con música electrónica de fondo, tratando de minimizar las demandas legales por no contratar formalmente a dos de sus chóferes.

"¿Acciones en la justicia laboral? Todo el tiempo las enfrentamos", justificó uno de sus amigos, que dijo ser empresario.

A partir de allí, su situación siguió empeorando: el periódico O Estado de S. Paulo informó el fin de semana de que Brasil es investigada por presuntos vínculos con traficantes durante la campaña de uno de sus correligionarios en 2010.

Y TV Globo divulgó un audio de una reunión en 2014 en la que Brasil, entonces funcionaria de la alcaldía de Rio, parece tratar de aterrorizar a sus subordinados diciéndoles que si no era elegida diputada, perderían su empleo.

En la última semana, Brasil afirmó que no cometió ningún acto ilícito y denunció una "campaña difamatoria" y que se sentía juzgada "política y no jurídicamente".

Recordó además que había saldado su deuda con la justicia, al haber pagado indemnizaciones por más de 60.000 reales (unos 18.500 dólares).

Sin arrepentimientos

Cuando le preguntaron si se arrepentía de haberla nombrado, Temer fue tajante: "No".

"Estoy ejerciendo una competencia que, según la Constitución, es exclusiva del presidente de la República", respondió en una entrevista con TV Band, prometiendo recurrir a todas las instancias judiciales para que Brasil pueda ser ministra.

La Presidencia ve las decisiones judiciales como una infracción a la separación de los poderes y teme sufrir nuevos bloqueos durante el recambio de ministros que se avecina.

Al menos 13 de los 28 ministros con aspiraciones de postularse en las elecciones generales de octubre (presidenciales, legislativas y de gobernadores) deberían dejar sus cargos en abril, de acuerdo con la legislación brasileña.

Independientemente de lo que decida la justicia sobre Cristiane Brasil, para el "ciudadano común" una pregunta permanece suspendida en el aire, opina César: "¿Cómo van a nombrar para el ministerio de Trabajo a alguien procesado en la Justicia laboral? Por menor que haya sido la demanda, queda raro, mal explicado. No ayuda en nada a un gobierno que quiere cerrar su gestión con algo positivo".