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Verónica Zapana S.  / La Paz
Después de  sobrevolar e inspeccionar los barrios afectados de Tiquipaya, el  vicepresidente del Estado, Álvaro García Linera, prometió ayer  la reconstrucción de las viviendas que fueron destruidas.

Sin embargo, la mazamorra aún amenaza a ese sector.

“A las personas que han perdido sus casas,  vamos a construirles nuevas casas”, afirmó  García Linera  tras detallar que el plan habitacional será ejecutado por la Agencia Estatal de Vivienda y beneficiará tanto a propietarios de casas como a inquilinos.

Por su parte, el ministro de Obras Públicas, Milton Claros, explicó que debido a ello, desde ayer en la mañana acudió al lugar una comisión de la Agencia Estatal de Vivienda para verificar la situación de las casas  afectadas. “Nos van a pasar el informe y sobre eso tomaremos decisiones”, sostuvo. 

La autoridad acotó que la evaluación indicará si la afectación de las viviendas es muy grave o si se puede rehabilitar o recuperar las casas.

De acuerdo con el alcalde de Tiquipaya, Juan Carlos Angulo, de forma preliminar se identificaron “50 viviendas afectadas” por la mazamorra, que la noche del martes arrasó  el lugar, aunque remarcó que ese número puede aumentar en los próximos días.  

Luego de  una torrencial lluvia, el martes cerca de las 19:00, desde Villa Belén  el río Taquiña  bajó por ese sector y se llevó incluso un puente. La riada se convirtió en una mazamorra,  que sepultó decenas de  viviendas y afectó a cerca de 80 personas.

En tanto, el Concejo Municipal de Tiquipaya declaró   como zona de desastre  los distritos 5 y 6, donde están los barrios Villa Belén, Taquiña, Chilimarca y Linde. “Ahí sí se ha perdido todo”, aseguró Angulo.

Ante ese desastre, el Órgano Ejecutivo  decidió declarar emergencia nacional, por lo que destinó más de 90 millones de bolivianos para atender a los afectados.

Debido a ello, el Vicepresidente viajó a Tiquipaya para ayudar a los damnificados. “Con Defensa Civil hemos traído más alimento y  más víveres.  Hemos traído más colchones, más frazadas”, afirmó García Linera.

El Vicepresidente explicó además que los vecinos afectados le pidieron reprogramar deudas bancarias. “Vamos a hacer un mapeo del tipo de deudas de las personas que han sido afectadas y sobre eso vamos a tomar una decisión”, complementó. 

La autoridad ratificó que reforzarán la seguridad en el lugar para evitar robos de las pocas propiedades que quedan en el sector y que se desplazará maquinaria pesada para trabajar en el sector.

Por su parte, Claros afirmó que el Gobierno trasladó la maquinaria esencial: 10 volquetas, siete excavadoras y  tres palas, entre otros equipos.  “No vamos a escatimar recursos para paliar las necesidades”, indicó.

 La amenaza continúa

Ayer en la mañana  obreros trabajaban   arduamente en la limpieza del sector. Sin embargo, toda esa labor fue en vano. Cerca de  las 13:30,  la mazamorra volvió a bajar por el lugar y la gente se tuvo que subir a los techos de sus viviendas para no ser arrastrada por el lodo.

“Nuevamente ha salido el cauce de las aguas del río Taquiña. El agua está en las calles de Linde, Belén y  Chilimarca,  está otra vez en el sector”, indicó un reporte de ATB. 

“Otra vez ha caído la mazamorra y nosotros que tratábamos de rescatar nuestras cosas, no pudimos hacer nada y ahora terminamos de perder lo poco que queríamos rescatar”, dijo doña Rosario,  una de las vecinas a Unitel.

Otro de los vecinos lamentó que un trabajo de más de 10 quedó en foja cero.  “Nunca se acaba la mazamorra,  pensábamos que ya estábamos terminando de limpiar la casa de mi hermana y de nuevo comienza a caer la mazamorra. Su casa está llena de lodo, de barro ¿qué vamos a hacer?”, dijo angustiado.

 A las 17:00  de ayer,  el río    Taquiña de  Tiquipaya se desbordó  otra vez. Esta corriente  inundó al menos tres   casas y calles de esa región. Al ver que la  lluvia no  cesaba  y para evitar   otra desgracia,   la Policía determinó evacuar a decenas de familias en Chilimarca.  Los vecinos se limitaron ayer a observar  nuevamente   con llanto e impotencia cómo sus cosas eran arrastradas por el lodo que pasaba por el sector. La pesadilla aún no terminaba.

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