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Las operaciones de búsqueda para encontrar el avión que desapareció el domingo en una región montañosa del suroeste de Irán con 66 personas a bordo proseguían hoy, en medio de unas condiciones meteorológicas difíciles.

Debido al mal tiempo, las autoridades locales había suspendido durante la noche las operaciones para localizar los restos del avión de la compañía Aseman Airlines.

El biturbohélice ATR-72 había despegado del aeropuerto de Teherán hacia las 08:00 locales del domingo (04:30 GMT) rumbo a la ciudad de Yasuj, en la provincia de Isfahán, en el suroeste del país. El aparato desapareció de los radares mientras sobrevolaba las montañas de Zagros, a unos 500 km de Teherán y a menos de 25 km de su destino, según la aerolínea Aseman.

Las autoridades estiman que el avión se estrelló y temen que todos sus ocupantes hayan fallecido.

Según la televisión estatal, cuatro helicópteros desplegados de madrugada en la zona del siniestro tuvieron que regresar a la base por culpa de la visibilidad reducida.

En estas condiciones, los equipos de rescate "llevan a cabo la búsqueda a pie y, hasta ahora, no han encontrado nada", declaró a la agencia ISNA un responsable de la Media Luna Roja iraní.

Según las autoridades, cientos de rescatistas de montaña, ayudados por perros, trabajaban en zonas de altitudes de hasta 4.500 metros, en el sector del monte Dena, donde se cree que tuvo lugar el siniestro.

En diciembre de 2016, Aseman Airlines pasó a formar parte de la lista de compañías aéreas prohibidas en la Unión Europea. Es una de las tres únicas empresas vetadas de forma nominativa en el espacio aéreo europeo, ya que las otras 190 lo son debido a restricciones que afectan a su país de origen.

Embargo  

Durante mucho tiempo, Irán ha acusado a Estados Unidos de poner en peligro su sistema de transporte aéreo por culpa de las sanciones comerciales contra la República Islámica y que, para Teherán, son contrarias al derecho internacional.

En un documento de trabajo transmitido en 2013 a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que depende de Naciones Unidas, Irán afirmó que las sanciones estadounidenses impedían al país adquirir "piezas, servicio y asistencia indispensables en materia de seguridad aérea". La industria de transporte aéreo iraní está sometida, desde 1995, a un embargo de Estados Unidos que impide a las compañías comprar aviones civiles o piezas de repuesto. Una parte de su flota queda entonces inmovilizada.

Con la crisis provocada desde 2003 a raíz del programa nuclear iraní, se sumaron nuevas sanciones comerciales de Estados Unidos, así como de la Unión Europea y Naciones Unidas.

Este embargo fue levantado de forma parcial tras el acuerdo nuclear firmado en 2015 por Irán y las grandes potencias (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Alemania).

Tras este pacto, Aseman Airlines concluyó en junio de 2017 un contrato con el constructor estadounidense Boeing para adquirir 30 aparatos de tipo 737 MAX, por un monto de 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros).

Sin embargo, si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decide volver a imponer las sanciones, levantadas en 2015, como ha amenazado de hacerlo, el acuerdo perdería validez.

El último accidente grave de un avión civil en Irán se remonta a 2014, cuando 39 personas fallecieron al estrellarse una aeronave Antonov 140, poco después de despegar del aeropuerto de Mehrabad, en el sur de Teherán.