El Tigre, dueño indiscutible del clásico 208

The Strongest obtuvo un triunfo indiscutible en el clásico 208 de la historia de la Liga, incluso el 2-0 de la noche del domingo en el estadio Hernando Siles sobre Bolívar quedó cortó por las ocasiones que desperdició.

Edison Carcelén, a los 6 minutos del primer tiempo, y Edis Ibargüen, 36’ del segundo, marcaron los goles de la victoria que ponen al equipo en la punta de las posiciones del Grupo B después de cuatro jornadas, y con buen estado anímico después de haberle quitado el invicto al tradicional adversario.

El Tigre fue superior en el partido, maniató bien el juego de Bolívar desde su última línea con un sistema de marca efectivo que no aflojó nunca. A ese planteamiento añadió una cuota de juego ofensivo y capacidad para definir a poco del inicio y cerca del final.

La Academia no mostró nunca el buen juego que había exhibido en las tres primeras jornadas que lo pintaron como favorito para ganar ayer. Su circuito futbolístico quedó quebrado, los laterales tuvieron escasa proyección y el mediocampo no pudo generar esa conexión con Marcos Riquelme, quien pasó desapercibido.

En la primera parte tuvo apenas dos situaciones claras de peligro, la primera con un tiro libre de Juan Miguel Callejón que devolvió el travesaño y luego la palomita del español que llegó a las manos del arquero Peñarrieta.

En cambio el volumen de ataque del Tigre fue alto, Carcelén marcó la apertura a los 6 minutos con un cómodo cabezazo, el zaguero no necesitó saltar para poner la pelota lejos del arco de Romel Quiñónez.

La reanudación no fue muy distinta, quizá tuvo una cuota más de emoción que de fútbol, pero el Tigre no soltó las riendas del juego y se aproximó varias veces al arco, sin embargo, no pudo definir.

Cada intento de Bolívar se encontró con un más seguro José Peñarrieta, quien luego de algunas dudas en el inicio se afirmó en el área.

La estocada final llegó precedida de una magistral jugada de Raúl Castro, quien con un toque suave dejó en posición de gol a Ibargüen y el goleador definió con un “globito” que Quiñónez apenas tocó a los 36 minutos.

Bolívar ya estaba derrotado y el Tigre pudo aumentar, pero Veizaga mandó lejos la pelota después de haber corrido varios metros y tenía todo el panorama a favor.

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