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Entre 2012 y el año pasado, Corea del Norte envió a Siria al menos 40 cargamentos de piezas y material que podría haber sido utilizado en la fabricación de misiles y armas químicas. Así lo denuncia un informe de la ONU que, aunque todavía no se ha hecho público, ya han podido ver «The New York Times» y la BBC.

A tenor de ambos medios, dichos envíos incluían «cantidades industriales» de placas resistentes al ácido y al calor y válvulas, tubos y termómetros capaces de aguantar la corrosión, que se suelen emplear en la elaboración de armas químicas. Además, el informe asegura que técnicos norcoreanos en misiles han sido vistos en tres plantas donde se sospecha que el régimen de Bashar al Assad fabrica su arsenal químico: Masyaf, en la provincia de Hama, Barzeh y Adra, en los alrededores de Damasco.

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Redactado desde 2010 por un comité de ocho expertos internacionales en armas de destrucción masiva, transporte marítimo y controles de fronteras, este informe describe «novedosas técnicas de evasión» usadas por Corea del Norte para burlar la vigilancia que imponen las sanciones contra sus ensayos nucleares y de misiles.

Estas revelaciones coinciden con las últimas acusaciones contra el régimen sirio por un supuesto ataque con gas de cloro sobre al bastión rebelde de Guta Oriental, a las afueras de Damasco. En 2013, Al Assad se comprometió a destruir su arsenal de armas químicas después de que el anterior presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le amenazara con un ataque como represalia por haber lanzado gas sarín también sobre Guta, donde algunos expertos calculan que perecieron 1.400 personas. Pero las potencias occidentales y la ONU sospechan que el régimen sirio ha conservado parte de sus armas químicas y las ha utilizado este año contra la población civil en Guta, Idlib y Afrin, así como en abril en una aldea rebelde donde perecieron 83 personas y otras 300 resultaron intoxicadas.

Esquivar los controles
Mientras se investigan estos ataques, el informe de la ONU arroja en sus más de 200 páginas luz sobre el modo en que Corea del Norte esquiva los controles internacionales para exportar su tecnología militar y así conseguir fondos. Entre los documentos aportados, facilitados por Estados miembros de la ONU en virtud de las sanciones contra Pyongyang, destacan contratos de empresas estatales sirias con la maraña de tapaderas que tiene el régimen del joven dictador Kim Jong-un.

Aunque dos cargamentos por barco fueron interceptados en plena travesía en enero de 2017, otros consiguieron llegar a puerto, como demuestran los contratos y albaranes del informe. En dichos documentos aparecen los nombres de compañías estatales de ambos países sospechosas de estar involucradas en sus negocios de armas, como Korea Mining Development Trading y las sirias Metallic Manufacturing Factory y Scientific Studies and Research Center. Dichos nombres constan en los partes de la naviera encargada de transportar estos cargamentos, la firma china Cheng Tong Trading. Una acusación que no ha sentado nada bien al régimen de Pekín, que ya ha negado que haya pruebas demostrando que Cheng Tong Trading tenga negocios con entidades norcoreanas, lo que supondría una violación de las resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

A la espera de que el informe se haga público, estos hallazgos vuelven a poner de manifiesto las oscuras relaciones entre Siria y Corea del Norte, que fueron incluidos en su día por el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, en el «Eje del Mal». Varias décadas antes, el régimen estalinista de Pyongyang había ayudado a Damasco a desarrollar su programa de misiles e incluso a construir una central nuclear capaz de producir plutonio, que fue destruida por Israel en 2007.

Con estos negocios, Corea del Norte consigue financiación para dotarse de bombas atómicas y eludir las sanciones internacionales. A tenor de los cálculos de EE.UU. y Corea del Sur, el régimen de Kim Jong-un factura cada año varios cientos de millones de dólares en tráfico de armas con países como Irán, Birmania o Siria, último destino de sus exportaciones de guerra.