Netanyahu se blinda con sus socios de gobierno ante los escándalos de corrupción

Benyamin Netanyahu se mostró desafiante tras conocer la recomendación de la Policía de procesarle por delitos de corrupción y reiteró su intención de seguir en el cargo. La coalición de Gobierno cerró filas en torno a su primer ministro y, pese a las críticas de algunos aliados de peso, como el ultranacionalista Naftali Benet, ninguno de los partidos mostró su intención de retirarle el apoyo. Este fue uno de los puntos que destacó Netanyahu durante su primera aparición pública en Tel Aviv tras conocerse un informe policial del que dijo que «tiene tantos agujeros como un queso suizo». El líder conservador señaló que la coalición es estable y que «nadie, ni yo ni ninguna otra persona, tiene intención de ir a elecciones. Seguiremos trabajando por el bien de los ciudadanos de Israel hasta el final del mandato».

Benet, ministro de Educación, declaró que «aceptar regalos en grandes cantidades durante un largo periodo de tiempo» no está «a la altura de las expectativas que los ciudadanos israelíes tienen de su líder», pero no se planteó salir del Gobierno. El titular de Defensa, Avidgor Liberman, quitó importancia a la situación y consideró que «hay una institución que decide si un hombre es culpable o no: el tribunal, no los medios». El titular de Economía, Moshe Kahlón, también minimizó lo que consideró «murmuraciones del público».

El tono empleado por Avi Gabbay, líder del Partido laborista, principal fuerza de la oposición, fue radicalmente opuesto y anunció que «la era de Netanyahu ya ha terminado» porque «no es digno de seguir siendo primer ministro de Israel. Así de simple», según una entrevista concedida al portal Ynet. Diarios como Haaretz apostaron por esta misma idea y calificaron la situación generada por el informe policial como el «principio del fin de la carrera política» de Netanyahu.

Cuatro casos bajo investigación
La Policía israelí considera que, tras casi dos años de investigación, cuenta con pruebas «para inculparlo de haber aceptado sobornos, de fraude y abuso de confianza». La recomendación policial se basa en dos casos, pero la investigación sigue abierta y finalmente podrían ser cuatro. El primero es el conocido como 'Caso 1000', en el que se analiza la presunta entrega de regalos al primer ministro por parte de empresarios millonarios de Hollywood como el productor Arnon Milchan, y el otro, el 'Caso 2000', relativo a una conspiración con el dueño del diario 'Yedioth Aharonoth', Arnon Mozes, con quien habría negociado para lograr una cobertura informativa positiva a cambio de dañar la distribución del gratuito «Israel Hayom». Los otros dos casos abiertos son el ‘Caso 3000’, relativo al cobro de comisiones en la compra de submarinos a Alemania, y el ‘Caso 4000’, que investiga la relación entre el ministerio de Comunicación y la compañía de telecomunicaciones local, Bezeq.

Decisión final de la fiscalía
Todos los ojos están puestos ahora en el fiscal general, Avichai Mandelblit, a quien le corresponde la decisión final sobre la imputación a un primer ministro que a sus 68 años aspira a seguir en el puesto tras las próximas elecciones, previstas para noviembre de 2019. Netanyahu no es Ehud Olmert, ex primer ministro que dimitió cuando empezaron a investigarle por escándalos de corrupción sin esperar a la recomendación policial y que acabó en la cárcel, y parece dispuesto a luchar hasta el final para defender su inocencia y su puesto. Para ello ha arremetido contra la Policía, la prensa y la oposición y se ha colocado como víctima de una caza de brujas que solo busca echarle del poder, un papel que ha calado en sus más fieles seguidores que le ven como el gran protector del país en medio de un Oriente Medio hostil.

Comparte
Síguenos en Facebook