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Roberto Ruiz
Esta semana se inauguró el Velódromo Olímpico en la zona de San Blas (Tarija), lo cual es una buena noticia para el deporte tarijeño. Sin duda la decisión de la actual administración para dar continuidad a esta obra ha sido la correcta, al margen de sus motivaciones. Otra buena decisión: colocarle el nombre de Motete, entusiasta impulsor de la disciplina.

Sin embargo, este acto es nuevamente empañado por el intento tan deshonesto de descalificar a Lino Condori y al MAS como “enemigos de Tarija” y, peor aún, “enemigos del deporte” por haber “paralizado” estas obras que hoy, providencialmente, son reactivadas y entregadas por Oliva. Aún más, un cínico y conocido malandrín, llega incluso a hablar de “sobreprecios” y amenaza con nuevas denuncias falsas que enturbien los hechos y encubran sus propias responsabilidades.

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Por ello es necesario refrescar la memoria un poco para, entre otras cosas, no permitir que continúe el escarnio impune contra el ex gobernador campesino.

Las obras de la “Villa Olímpica” fueron, en realidad, paralizadas por Mario Cossio y son emblemáticas de la corrupción rampante en ese periodo. Las denuncias iniciales sobre las múltiples irregularidades fueron presentadas por el Ministerio de Transparencia, luego vinieron otras denuncias vinculadas, como las presentadas por Fernando Barrientos. En medio de la investigación apareció el “testigo clave”, el empresario Víctor Sánchez, que afirma haber entregado medio millón de dólares a la familia Cossio por la obra, coimas que se extendieron por separado a las tres adjudicaciones. Sánchez era socio de CONALSI, empresa que le pagó un monto importante por retirarse del proyecto y dejarla como responsable. Poco tiempo después también saco una solicitada aclaratoria y muy esclarecedora el otro empresario, Ing Donoso, de CONALSI, explicando los innumerables problemas que enfrenta por la mala concepción del diseño, los problemas derivados del tipo de suelo y otros problemas legales con ex propietarios, problemas que habían tenido ya varios años demorada la obra. En uno de estos casos, se entregaron mas de 2 millones de dólares de anticipos y dos años y cuatro meses después recién se pudo iniciar la construcción.

En venganza, la Administración Cossio-Leaplaza, de la que fue parte Oliva, le resolvió el contrato a CONALSI, para, a continuación, sumergirse en una maraña de litigios, no sólo con la supervisión sino, incluso, con los consultores del proyecto original “Villa Olímpica” que era el proyecto marco y que había empezado antes. No debemos olvidar que estas obras (Velódromo, Coliseo y Piscina) fueron trasladadas al sitio de la “Villa” arbitrariamente, pues su emplazamiento original era en San Jacinto y en lo que hoy es el Parque Temático. La Gobernación presionó y le hizo comprar al Municipio, con enorme sobreprecio, los terrenos de San Blas y posteriormente decidió el traslado de las obras a ese sitio, causando enormes problemas por el tipo de suelo gredoso e inestable de San Blas. Esto generó otras denuncias contra miembros del Concejo Municipal.

Finalmente el atribulado Gobernador escapó al Paraguay en medio de una profunda crisis institucional y política. Un tiempo después, el hermano confesó, en un proceso abreviado, haber recibido evidentemente las coimas para luego fugarse también al Paraguay.

De manera que es por demás evidente que el ex gobernador se vengó de los testigos clave resolviendo esos contratos y dejando al conjunto de la “Villa Olímpica” sumida en un fango procesal del que Don Lino Condori no pudo salir en casi dos años, pues las obras eran parte de la evidencia en esos procesos.

En coordinación con el ministerio público, Lino y la Secretaría de Obras Públicas lograron realizar un corte administrativo, diagnosticar el estado de situación de las mismas luego del tiempo que habían estado abandonadas y en estado ruinoso, definir un nuevo presupuesto y, finalmente, contratar con la empresa estatal EBC la conclusión de la obra.

En resumen, Lino encontró estas obras paralizadas y los contratos resueltos, además de básicamente intervenidas por el ministerio público.

Lino Condori hizo lo posible por hacer ese corte, generar una auditoría forense, realizar nuevos estudios y presupuestos y, finalmente, contratar su conclusión !

No me extraña que desconozcan hoy sus esfuerzos; lo que no es aceptable es pretender vincular a este hombre sencillo y trabajador con la parálisis de estos proyectos y menos que sea enemigo de nadie.
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