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Mientras Oruro se sumergía en una oleada de mensajes de pánico, hubo políticos que no ayudaron a aclarar la situación. A través de las redes sociales, principalmente Twitter, se dedicaron a lanzar acusaciones y sacar conclusiones aún antes de que la investigación comience.

Hugo Moldiz, exministro de Gobierno, utilizó su cuenta Twitter para acusar a la oposición de estar detrás de algo que ya calificó como atentados.

El que era funcionario del Ministerio de la Presidencia en agosto de 2017 puso alrededor de las 21:00 que “Si los hechos de Oruro son acciones de terrorismo, el objetivo es desestabilizador por la vía de mostrar al Gobierno como incapaz de garantizar la estabilidad política y de la ciudadanía”.



Arrobó a varios medios de comunicación para no pasar desapercibido y luego lanzó otro tui: “Si las explosiones en Oruro, Bolivia, son acciones de la ultraderecha, lo que hay en marcha, como era previsible, es una conspiración contra la democracia y el proceso de cambio” y arrobó a políticos de la izquierda latinoamericana y a un colaborador español. 

Amilcar Barral, diputado de UD, pasó de la negación al ataque al Gobierno. “Dios, que no sea verdad”, posteó sobre la nueva noticia de una explosión en Oruro. En una serie de tuits primero confirmó que sí era verdad, luego lo tildó de terrorismo y después consideró que la explosión de la garrafa del sábado, que mató a 10 personas e hirió a 40, no había sido una garrafa.

Poco más tarde, cuando posteó que este miércoles el Gobierno saldría a decir que los culpables de las explosiones y los deslizamientos por las lluvias serían “la derecha y el imperio”, hubo otro usuario de Facebook que le exigió que “no genere más dio y por favor respete el dolor orureño”, Barral respondió con una captura de la publicación de Moldiz.

Así se trenzaron las redes anoche y hoy, con mucha participación difundiendo mensajes sin confirmar y que generaban más desconcierto de gente que también participa de plataformas ciudadanas.

Hasta el mediodía de este miércoles, las investigaciones oficiales hablan de que la segunda explosión provocó cuatro muertes, que hay 10 heridos internados y que se usaron unos tres kilos de dinamita. La Policía no ha utilizado la palabra atentado para definir lo sucedido.