Theme Layout

Theme Translation

Trending Posts Display

Yes

Home Layout Display

Posts Title Display

404

We Are Sorry, Page Not Found

Home Page
La ONU calcula que hay unas 400.000 personas atrapadas en el feudo opositor por el asedio gubernamental


Al menos 100 de personas, entre ellas 20 niños, murieron ayer por ataques aéreos y de artillería de las fuerzas sirias en Guta Oriental, principal feudo opositor de las afueras de Damasco, en medio de preparativos de una posible ofensiva gubernamental, ha informado este martes el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

El número de víctimas sigue aumentando. La ONG ha anunciado hoy otras 50 víctimas mortales, entre ellas 13 niños. También, los heridos ascienden a 450. En total, El Observatorio afirmó que desde el domingo al menos 194 personas han perecido por los bombardeos de aviones no identificados y disparos de artillería.

Los ataques fueron llevados a cabo en las localidades de Hamuriya, Saqba, Mesraba, Kafr Batna, Beit Saua, Haza, Otaya, Yisrín y Zamalka por aviones y helicópteros de las fuerzas sirias, así como por la artillería de las tropas leales al presidente, Bashar Asad, según el Observatorio.

En las últimas semanas, cientos de personas han perdido la vida por el aumento de los ataques en Guta Oriental, donde la ONU calcula que hay unas 400.000 personas atrapadas por el asedio gubernamental.

A principios de este mes, la ONU pidió una pausa humanitaria de al menos 30 días en el conflicto para poder asistir a cientos de miles de sirios en áreas asediadas o de difícil acceso y para evacuar a enfermos y heridos.

Los ataques del régimen ayer dejaron la cifra de muertos más alta en un sólo día de los últimos tres años, según un observador.

Ni el Gobierno sirio ni su aliado, Rusia, han hecho declaraciones sobre el centenar de muertos, aunque suelen decir que el objetivo no son civiles.

La ONU pide el cese de los ataques
Naciones Unidas ha pedido el cese inmediato de los ataques contra civiles en Siria después de los bombardeos del régimen contra Guta.

La oposición en el exilio ha denunciado “una guerra de exterminio” así como el “silencio internacional” frente a los “crímenes” del régimen de Asad en la guerra que empezó hace casi siete años.

En las últimas horas continuaban los ataques aéreos y de artillería contra varias ciudades de esta región, asediada desde 2013 por el régimen y que sufre penurias.

Los bombardeos contra civiles “tienen que cesar de inmediato”, ha dicho el coordinador de la ONU para la ayuda humanitaria en Siria, Panos Moumtzis. “Es imperativo poner fin inmediatamente a este sufrimiento humano sin sentido”, ha dicho Moumtzis en un comunicado.

Según el director del OSDH, “el régimen bombardea intensamente Guta Oriental de cara a una ofensiva terrestre” tras haber reforzado sus fuerzas alrededor de la zona.

Por otro lado, Unicef publicó hoy un comunicado en blanco, porque se ha quedado “sin palabras” tras los ataques.

El documento, titulado “La guerra contra los menores en Siria, informaciones de bajas masivas entre niños en Guta Oriental”, tan solo contiene una frase del director de Unicef para Oriente Medio y Norte de África, Geert Cappelaere: “Ninguna palabra hará justicia a los menores asesinados, sus madres, padres y seres queridos”.

“Misericordia de Dios”
En una morgue de Duma, una de las ciudades de Guta Oriental, Nidal llora cerca del cuerpo sin vida de su hija Farah. Otros padres buscan en hospitales improvisados a sus hijos, vivos o muertos. Un hombre rompe a llorar cuando descubre a su recién nacido bajo una manta, al lado de un charco de sangre.

En Hamuria, civiles aterrorizados intentan esconderse de los ataques. “Sólo tenemos la misericordia de Dios y nuestros sótanos donde nos escondemos”, declaró a la AFP Ala Al Dine, un habitante de la ciudad.

En un comunicado, la coalición opositora acusa a Rusia, aliada del régimen, de intentar “enterrar el proceso político” que busca una solución a la guerra que desde el 15 de marzo de 2011 ha dejado más de 340.000 muertos.

El 5 de febrero, el régimen lanzó una ofensiva aérea de una intensidad sin precedentes en la zona que en cinco días dejó unos 250 civiles muertos y centenares de heridos.

El régimen quiere retomarla para poner fin a los disparos de obuses y cohetes de los rebeldes hacia la capital, a veces mortales.

Desde el 5 de febrero, más de 20 civiles murieron por bombardeos rebeldes en Damasco. El lunes, los habitantes de los barrios cercanos a las zonas rebeldes se preparaban a dejar sus casas por miedo a nuevos disparos de cohetes en caso de ataque del ejército.

La guerra en Siria, que empezó con la represión brutal de las manifestaciones que pedían reformas, se ha complicado con la implicación de grupos yihadistas y potencias regionales e internacionales.

En paralelo, en la región de Afrín, en el noroeste del país, Turquía lleva a cabo desde el 20 de enero una ofensiva contra una milicia kurdo-siria, las Unidades de Protección Popular (YPG), que considera como “terrorista”.