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El británico Matthew Falder, un "retorcido y sádico" pederasta, obligaba a sus víctimas a realizar actos degradantes y a autolesionarse. Luego las chantajeaba y compartía imágenes en la red oscura.

Acaba de ser condenado a 32 años de cárcel. Admitió 137 cargos —incluido el de violación— contra 46 personas, algunas de las cuales estaban en el tribunal para verlo entre las rejas.

Falder, de 29 años, vivía en Edgbaston, no tenía condenas previas y destacó en la escuela, donde fue descrito como "uno de los mejores estudiantes con un impacto internacional".

Era, a primera vista, un académico educado en Cambridge con un buen trabajo, familia y amigos.

Sin embargo, detrás de escena, actuaba bajo nombres de usuario anónimos en la red oscura para compartir videos e imágenes de pedofilia y chantajear a sus víctimas para que le enviaran material que luego compartía con otros delincuentes.

En un tribunal de Birmingham, el juez Philip Parker lo tildó de "bandido de internet" con un "deseo de controlar".

Delinquió durante casi 10 años y llegó a ser "cada vez más amenazante", dijo el juez.

Uno de los agentess involucrados en su captura, Will Kerr, de la National Crime Agency (NCA), dijo que en sus 28 años de labor policial nunca se había encontrado con un "individuo tan peligroso".

Las víctimas dijeron que nunca superarán lo que les ocurrió.

Otros describieron cómo se sienten "sucios, como cosas usadas" desde sus interacciones con Falder.

Una madre, que fue embaucada para enviarle imágenes a Falder de su hija, dijo: "Siento como si le hubiera fallado a mi hija al ser demasiado confiada.

"Esto nunca se irá, y es algo con lo que tendré que vivir y enfrentar la culpa por el resto de mi vida.

"Llevo el peso de lo que ocurrió sobre mis hombros a diario y es agotador".

Phil Mackie, periodista de la BBC que estuvo en el tribunal

En 25 años como reportero cubriendo incontables juicios, nunca había oído testimonios tan repugnantes.

Matthew Falder nunca mostró ningún tipo de emoción durante los tres días y medio de juicio en el tribunal de Birmingham, aunque por la valentía de unas pocas víctimas que enfrentaron a su torturador durante la sentencia, era difícil contener las lágrimas.

Los curtidos investigadores estaban visiblemente molestos cuando se leían algunas de las evidencias.

Aquellos que sufrieron abusos extremos y degradación dijeron que aún sufren el impacto de lo que él les hizo hacer, pero esperan que al saber que está tras las rejas puedan empezar a reducir sus pesadillas.

Cuatro de las víctimas de Falder intentaron suicidarse.

Falder contactaba a sus víctimas a través de sitios web como Gumtree, e inmediatamente las trasladaba de los servidores del sitio web al correo electrónico.

Esto significaba que podía mantener el anonimato, exigiendo imágenes cada vez más depravadas.

Un portavoz de Gumtree dijo que daban la bienvenida a la condena de Falder, agregando que el sitio toma "la seguridad de nuestros usuarios extremadamente en serio".

"Lamer inodoros"
Una vez que tenía imágenes comprometedoras de sus víctimas, Falder les exigía más material, o de lo contrario compartiría las imágenes con sus amigos y familiares.

Obligaba a sus víctimas a lamer inodoros y comer comida para perros y luego publicaba las imágenes en foros secretos en la red oscura dedicados a compartir imágenes de videos de violaciones, tortura y pedofilia.

En algunas de sus publicaciones en esos sitios web, escribió: "Me encanta que todos estén disfrutando su sufrimiento" y "me encanta chantajear, especialmente obligar a alguien que conozco en internet a hacer estas cosas que no quieren hacer por diversión".

Los investigadores supieron que, debido a las imágenes que él proveía a este tipo de foros, obtuvo un "estatus VIP" en esos sitios web. Hallaron 484 imágenes en la computadora de Falder después de su arresto, en junio de 2017.

Falder evadió la detención durante mucho tiempo —la investigación comenzó en 2013—, usando direcciones de email fuertemente encriptadas, que obtuvo a través de servicios de correo electrónico rusos.

Finalmente fue detenido gracias a la intervención de fuerzas de seguridad de varios países en Europa, así como de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda e Israel.

La Universidad de Cambridge dijo que estaba "buscando activamente" despojar a Falder de sus calificaciones académicas.