Villa Tunari impulsa producción de café orgánico en un contexto nacional adverso

A 1.800 metros sobre el nivel del mar crece el mejor café de Bolivia, entre plantaciones de locoto, zapallo, achocha y bananos en la Central Agraria San José del municipio de Villa Tunari en Cochabamba.

Sus granos se cosechan en aguayos y se almacenan cada dos semanas; luego se procesan manualmente de forma natural hasta obtener café orgánico.

El 20 de diciembre de 2017, Valeriano Callejas, productor de la central San José, ganó el tercer torneo nacional “Café Presidencial Evo Morales Ayma 2017”, que lleva el nombre del presidente del país.

Durante el torneo, un jurado internacional calificó al café orgánico cochabambino con 92 puntos. El mejor café del mundo de 2017 obtuvo 96 puntos en una competencia similar.

Además su café rompió el record de la Taza Presidencial con una venta de 53,20 dólares por libra, frente a los 8,8 logrados en 2016.

La familia Callejas produce café orgánico desde 2013 en media hectárea ubicada en la comunidad Agraria San José, en las alturas de Los Yungas de Villa Tunari. Sus cafetales no se fumigan y la tierra es trabajada a mano, con azadón y machetes.

“Al principio éramos un grupo de cinco productores, ellos tenían grandes extensiones de cafetales, pero no había mucho mercado ni conocimiento. Muchos productores han abandonado por eso”, explicó Callejas.

La familia Callejas selecciona los granos más maduros para luego procesarlos en una despulpadora manual que se encuentra en los cafetales. Posteriormente la someten a un proceso de fermentación, en donde radica la clave para obtener la calidad, destacó el encargado de la Unidad Forestal de la alcaldía de Villa Tunari, Víctor Crespo.

Además resaltó que en ese municipio se produce un café orgánico de alta calidad a una altura promedio de 1.800 metros sobre el nivel del mar, mientras que el grano regular está en las zonas bajas.

“En esas zonas recién hace 10 años se ha incursionado a trabajar con café, son terrenos que eran vírgenes y poseen una materia orgánica con capas de 15 a 20 centímetros de espesor de materia vegetal”, detalló y anotó que estas condiciones son las que elevan la calidad del grano.

Leonardo Ambrosio, otro productor de la zona, cuenta que decidió sembrar dos hectáreas de café hace un año y medio en la Central Agraria Avispas, ubicada a 30 minutos de Villa Tunari, debido a los bajos ingresos que obtenía por sus otros cultivos, entre ellos la hoja de coca.

“Casi no tengo otro ingreso, tengo una coquita de medio cato, no me abastece para cubrir los gastos de mis hijos que están estudiando en la universidad y el colegio”, manifestó Ambrosio, al agregar que requiere de apoyo para impulsar el cultivo de café.

Ante la creciente demanda de café especial y el incremento de su precio internacional, factores sumados a la experiencia lograda en 2017 por Callejas, la Alcaldía de Villa Tunari impulsa la producción del café orgánico entre las 206 familias del municipio que se dedican a esta actividad.

Durante 2018, prevé invertir de su presupuesto cerca de 500 mil bolivianos para expandir los cultivos de café hasta alcanzar las 162 hectáreas y beneficiar a 100 familias.

Además se pretende acopiar todo lo producido y subastar los granos en septiembre próximo, durante la nueva versión del torneo Presidencial de Café.

DATOS

Producción de café en el país por regiones. La Paz produce el 96% por ciento del café de Bolivia, el restante 4% corresponde a los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Beni y Pando, según Anproca.

La cantidad de familias productoras baja. Hasta 2008, en el país se dedicaban a la producción de café 23.000 mil familias, en la actualidad no superarían las 17.500 familias.

Variedad de café producido en Villa Tunari. Las familias emplean el Catuaí Rojo.

TESTIMONIOS

"El café boliviano es muy cotizado a nivel internacional por la alta calidad que tiene. La producción convencional y orgánica es comprada por empresas de Estados Unidos y de Europa para mejorar la composición de sus cafés". Nelson Tovar. Presidente de Anproca

"El municipio proyecta un desarrollo productivo de café de calidad y no tanto en cantidad, para que los precios de venta de los productores sean altos y no hayan los problemas de antes de la caía de los precios. El año pasado el mejor café orgánico llegó a costar 52 dólares la libra". Víctor Crespo. Unidad Forestal de Villa Tunari

LA ALCALDÍA APOSTARÁ A LA INDUSTRIALIZACIÓN DEL CAFÉ

El responsable de la Unidad Forestal de Villa Tunari, Víctor Crespo, adelantó que la Alcaldía se enfocará en políticas públicas para potenciar la producción de café y generar las condiciones necesarias para alcanzar calidad de exportación.

Para ello, el Gobierno municipal destinará cerca de 500 mil bolivianos en 2018 para apoyar a 100 familias productoras e incrementar la superficie cultivable del grano.

A futuro, se prevé construir una planta procesadora de café con una inversión estimada de 20 millones de bolivianos, para la industrialización de los granos.

Actualmente, en el municipio existen 206 familias productoras de café en las zonas altas y bajas. Se estima que cada familia posee entre 2 y 5 hectáreas sembradas con café, con un rendimiento de 20 a 30 quintales por hectárea al año en zonas bajas. Mientras que el rendimiento en las zonas altas oscila entre los 40 y 60 quintales.

LA PRODUCCIÓN DE CAFÉ EN EL PAÍS VA EN DESCENSO

A pesar del incremento en un 28 por ciento en valor de las exportaciones de café entre 2016 y 2017, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los niveles de producción del grano para el mercado externo registraron una caída considerable durante los últimos seis años.

Según el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Café (Anproca), Nelson Tovar, hasta el año 2000 Bolivia exportaba 100 mil sacos de café de 60 kilos, esa cifra cayó hasta los 65 mil sacos entre 2001 y 2011.

Entre 2015 y 2016, se reportó una nueva caída que llegó a los 30 mil sacos.

De acuerdo a los datos del INE, las exportaciones de café alcanzaron un valor de 9,86 millones de dólares en 2017, frente a los 7,7 millones de dólares de 2016.

Tovar atribuyó la disminución del volumen de café producido para exportación al proceso de envejecimiento de los cafetales y la irrupción de enfermedades que atacan al grano que empezó el año 1985.

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