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El régimen sirio desplegó cientos de combatientes de refuerzo en Guta Oriental, a medida que se estrecha el cerco en este enclave rebelde y antes de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU este miércoles.

Gracias a una ofensiva terrestre, el régimen de Bashar al Asad controla ya más del 40% de este enclave, donde los bombardeos aéreos del ejército sirio mataron a 810 civiles --entre ellos 179 niños-- desde el 18 de febrero, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

La población de esta región espera la llegada de una segunda entrega de ayuda humanitaria el jueves.

El régimen sirio, apoyado por su aliado ruso, no ha ocultado en ningún momento su determinación para reconquistar el último bastión rebelde a las puertas de Damasco, donde unas 400.000 personas son víctimas de un asedio desde 2013, sufriendo una escasez de alimentos y medicinas.

Sus fuerzas avanzaban hacia Duma, la principal ciudad del enclave, y las localidades del oeste de la región, tras haber reconquistado sectores del este y el sudeste del bastión, según el OSDH.

"Por lo menos 700 combatientes procedentes de Alepo [norte] y pertenecientes a milicias afganas, palestinas y sirias afines al régimen fueron enviados el martes por la noche a Guta", afirmó este miércoles a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

Estas nuevas tropas se desplegaron en los frentes de Al Rihan, en el nordeste del enclave, y de Harasta, en el oeste, según la misma fuente. Las fuerzas del régimen se hallaban el miércoles en las inmediaciones de varias localidades, en particular Misraba, Beit Sawa, Jisrín y Hamuriya.

Con el avance de las tropas del este hacia el oeste, el objetivo del régimen, según esta oenegé, es partir el enclave en dos, aislando el sector norte, donde se encuentra la gran ciudad de Duma, del sur.

"Fase de horror" 

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, acusó este miércoles al régimen sirio de planificar un "apocalipsis" en su país, considerando que el conflicto que asola Siria desde 2011 entró en una nueva "fase de horror".

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá este miércoles de urgencia a puerta cerrada para debatir la resolución adoptada a finales de febrero que reclama un alto el fuego de 30 días en toda Siria, pero que de momento quedó en papel mojado.

Los bombardeos aéreos continuaban, a pesar de la tregua diaria de cinco horas (07.00 a 12.00 GMT) decretada por Moscú hace más de una semana, mientras la aviación rusa ocupa cada vez más espacio aéreo del país, según Abdel Rahman.

"Los ataques aéreos y los disparos de artillería se concentran en los frentes y, en menor medida, en zonas residenciales", explicó.

Según el OSDH, los bombardeos mataron este miércoles a tres civiles, entre ellos un niño, en la localidad de Jisrín.

Para protegerse de la tormenta de bombas, los habitantes viven encerrados en los sótanos.

El escenario en Guta recuerda a lo ocurrido en 2016 en Alepo (norte), donde los rebeldes terminaron abandonando su bastión tras el asedio y los devastadores bombardeos del régimen y de Moscú.

Ayuda para 70.000 personas 

El enclave rebelde representa solo un tercio de la amplia región agrícola de Guta Oriental. El resto está en manos del régimen.

A pesar de los combates y los bombardeos, la ONU intentará enviar el jueves un nuevo convoy de ayuda humanitaria. El lunes el primero tuvo que acortar su misión debido a las bombardeos contra Duma.

Se espera que las ayudas médicas y los alimentos satisfagan las necesidades de 70.000 personas, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha).

"Aún no sabemos cuántos camiones habrá [en el convoy del jueves] pero llevará el resto de la ayuda para las 70.000 personas", declaró a la AFP una portavoz de la Ocha en Damasco, Linda Tom.