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El general de Ejército (en reserva) Marcelo Antezana Ruiz declaró que en 2003, los soldados se vieron obligados a usar sus armas letales, luego de que civiles les dispararon, informaron fuentes que presenciaron la sesión de ayer del juicio contra Gonzalo Sánchez de Lozada.


En su testimonio, que semanas antes fue grabado en Ecuador, Antezana relató que los soldados tenían la instrucción de cuidar a los bolivianos y que por varios días no había pasado nada hasta que comenzó la violencia y mataron al soldado Édgar Lecoña.

Informó que ahí un grupo de soldados fue emboscado, pero la orden militar fue que se retiren y que cuando cumplían la instrucción, los civiles los rodearon y les pidieron que entreguen sus armas y el camión.

“A ellos se les dio la orden que no entreguen las armas, pero que podían entregar el camión”, dijo Antezana al informar que los militares entregaron el vehículo y los civiles lo quemaron.

Agregó que si entregaban las armas “ahí sí podía haber mucha más muertes, por eso no quise que entregaran sus armas”.

En ese marco, Antezana indicó que los militares sólo habían utilizado armas persuasivas, como son los gases lacrimógenos.

Pero indicó que los efectivos militares tenían munición letal y no letal, y que la orden era utilizar munición no letal, pero que los pobladores les comenzaron a disparar y los soldados tuvieron que responder.

En la oportunidad, Antezana reconoció también que la forma de operar de las Fuerzas Armadas “es más dura” que la de la Policía Boliviana.