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Página Siete / Wara Arteaga / Copacabana
Más de 30 mujeres de comunidades de Perú y Bolivia se reunieron ayer para limpiar el lago Titicaca, uno de los principales humedales de América Latina y del mundo. Ellas aprendieron también a medir la contaminación del lago.

Vidrios rotos, mangueras, ropa, botellas, tapas y sobre todo bolsas de plástico son algunos de los desechos que encontraron ayer las Mujeres Unidas en Defensa del lago. La actividad se desarrolló en la playa de Copacabana.

Foto: Alexis Demarco / Página Siete

Para limpiar el lago, todas las mujeres usaban como herramientas un par de guantes y un saquillo. Al final llenaron cerca de 20 sacos de basura en menos de media hora.

Para Esther Quispe, vicepresidenta del Concejo Municipal de Desaguadero, no fue la primera vez que participa en la limpieza del Lago Sagrado. Ya lo hizo antes desde que el municipio lanzó la campaña denominada Desaguadero te quiero limpio.

En el lugar, integrantes de diferentes organizaciones, pobladores y estudiantes participan en el aseo general del municipio, dos veces al año.

“El año pasado nos unimos a los balseros y los barqueros para limpiar el lago con ganchos (rastrillos). Sacamos de todo, pañales, botellas, bolsas y hasta perros muertos. Es muy triste porque algunas personas botan sus bolsas de basura en el lago”, recordó Quispe.

Foto: Alexis Demarco / Página Siete

Es que los habitantes de las orillas del lago notaron desde hace unos años que el ganado tenía diarrea y las plantas de totora se pudrían de raíz. Por ejemplo, Regina Silva notó que las olas del lago depositaban peces muertos en orillas de Desaguadero.

De la región de Puno, de Perú, se encontraba Norma Alfaro, una mujer que viene de la región de Ilave. Ella añora los tiempos pasados y recuerda que antes no había bolsas de ningún tipo y botellas de plástico.

“Antes comprábamos azúcar o arroz en bolsas de papel. Más antes todavía, nuestros abuelos hacían talesas, que eran como bolsas tejidas de lana. Ahora todo el agua está lleno de plásticos”, lamentó.

Por la región donde vive, llegan los desechos de Desaguadero, también sufren la contaminación de minas. Las vicuñas se mueren, los niños enferman.

Foto: Alexis Demarco / Página Siete

“Las mujeres son las que siempre están en casa, ellas alimentan al ganado, lavan, cocinan, atienden a los niños, están siempre pendientes de los cambios en la zona y se preocupan por los cambios que hay en el medioambiente”, explica Octavio Quispe, alcalde de Tiwanaku.

Es por eso que se movilizaron para conformar el comité. Además, las mujeres tanto de Perú como de Bolivia notaron varios cambios paulatinos en sus territorios. La flora de esas regiones se volvió “negra”, los pocos peces que quedan “parecen cocidos” y apenas salen del agua.

El ganado enferma y muere, los niños no tienen agua en sus casas y no salen a jugar cerca de sus casas por el riesgo de encontrar basura.

“Antes lavábamos nuestra ropa, cocinábamos y nos mojábamos la cara con agua del lago. Ahora la ropa se deshace, nuestros hijos se enferman del estómago y a los niños les salen ronchas en la cara”, explicó Senovia Ticona, vecina de una comunidad, ubicada en las orillas del lago. Otras de sus compañeras confirman su desgracia. “Basura, aguas de desagüe y de mina están contaminando poco a poco el Lago Sagrado”, aseguró.