“Se pueden abrir nuevos escenarios para retornar al mar”

El agente boliviano ante la CIJ explica cómo será la presentación de los alegados de Bolivia y Chile. No será una repetición de argumentos ni se podrá presentar nueva prueba, precisa.

Bolivia y Chile volverán a verse las caras en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) entre el 19 y el 28 de marzo, durante la presentación de los alegatos finales, en el marco de la demanda planteada por el Gobierno boliviano con miras a obligar a Chile a negociar una salida soberana al mar con base en los “derechos expectaticios”, es decir, mostrando que Chile hizo compromisos públicos y escritos de que entregaría al país un acceso al Océano Pacífico.

El máximo representante boliviano ante ese tribunal es el agente y expresidente boliviano Eduardo Rodríguez Velzté, quien tendrá a su cargo la apertura y el cierre de los alegatos en lo que respecta a Bolivia. En la primera parte dará a conocer quiénes intervendrán en la argumentación y en la última, hará un recuento de las conclusiones de la representación de Bolivia.

 En los últimos días estuvo en La Paz para afinar la estrategia de la etapa final del juicio. Antes de partir nuevamente a La Haya, donde también funge como embajador ante los Países Bajos, Rodríguez Veltzé accedió a contestar un cuestionario de Página Siete sobre esta etapa crucial del proceso. Pese a ser muy cauto en sus opiniones, expresó su optimismo sobre un fallo favorable que abriría nuevos escenarios y condiciones para retornar al Océano Pacífico. Fue franco al decir que la Corte podría emitir un fallo “salomónico”, si se asume que éste  “es un fallo en justicia que resuelve efectivamente una disputa”.

Estamos a días de que se inicien los alegatos en la CIJ. ¿Cuál es su evaluación del avance del juicio?

Mi evaluación es positiva, primero porque Bolivia, como parte demandante,  pudo sortear con éxito la objeción preliminar interpuesta por Chile objetando la jurisdicción del Tribunal. La decisión de la Corte de rechazarla y conservar su competencia,   no solo impidió que el proceso  termine antes  de comenzar propiamente, sino que permitió consolidar el reconocimiento de una disputa internacional susceptible de ser juzgada y resuelta conforme al derecho internacional aplicable. También porque se han cumplido regularmente, dentro de los plazos y con las formalidades del caso todas las presentaciones  de alegatos escritos antes de la última etapa de las audiencias orales.   

¿Cuál es su evaluación de la estrategia y del equipo boliviano durante el juicio?

También muy satisfactoria en tanto la estrategia jurídica, reitero,  enfrentó con éxito la objeción preliminar y permitió  luego desplegar sus contenidos en las sucesivas actuaciones escritas.  Las audiencias orales y la publicidad de los alegatos permitirán su publicidad.  El equipo boliviano, tanto nacional como internacional,   ha tenido un desempeño excelente desde su conformación original,  en su relacionamiento con  Diremar, con las autoridades nacionales  y con la Misión del Agente en La Haya y sobre todo  por la calidad de su trabajo profesional. 

¿Cuál es su evaluación, o qué opinión tiene del accionar de Chile a lo largo del juicio? Por ejemplo, cambiaron varias  veces a los integrantes de su equipo.

No me corresponde evaluar esos aspectos, nuestra posición frente a Chile se enfoca en los aspectos jurídicos que se ventilan en la Corte.

 ¿Qué harán las partes durante los alegatos? ¿Qué temas pueden abordar, qué temas no pueden abordar?

Los alegatos que presentan las partes reflejarán  de manera sucinta aquellos aspectos de sus pretensiones   que  según estimen  deben merecer  mayor atención del Tribunal. No se trata de una repetición de los argumentos o hechos que ya se invocaron durante la etapa escrita ni está permitida la presentación de nueva prueba.  En la oportunidad, la Corte, a través del Presidente o cualquiera de sus jueces puede formular preguntas a las partes sobre el contenido de sus presentaciones o el proceso. Al término del último alegato, el Agente de cada una de las partes  cierra la participación con la lectura de las conclusiones, que,  en copia firmada las comunica a la Corte y las transmite a la otra parte. 

¿Quiénes intervienen por Bolivia durante esta etapa?

El Agente,  a tiempo de abrir la participación de Bolivia anunciará el orden de oradores  y los temas que presentarán. En esa oportunidad se conocerá el detalle.

¿Cuántos días o semanas pueden tomar los alegatos?

La duración de las audiencias ya ha sido fijada por la Corte, comienzan el 19 de Marzo y concluyen el 28 del mismo mes. Durante la primera semana se producirán las presentaciones de Bolivia los días lunes 19 y martes 20 y de Chile los días jueves 22 y viernes  23. Durante la segunda semana se produce la última ronda, Bolivia  el lunes 26 y Chile el miércoles 28.  

¿Existe alguna documentación nueva que Bolivia presentará durante esos días? y ¿cómo se reforzará la idea central de que Chile se comprometió a ceder un acceso al mar para Bolivia?

 El contenido de las presentaciones de Bolivia sólo  será conocido a tiempo de inaugurarse cada una de las audiencias, no antes.

Después de los alegatos, ¿para cuándo más o menos se espera la sentencia?

No existe una disposición que fije a la Corte términos para emitir su decisión. Por la práctica se podría suponer que tomará entre 4 a 7 meses.

¿La Corte emite fallos concluyentes a favor de una u otra parte o también puede emitir un fallo salomónico?

Si se asume el concepto de que un fallo “salomónico” es un fallo en justicia que resuelve efectivamente una disputa,  se puede afirmar que sí, efectivamente la Corte emite fallos de esa naturaleza en muchos de los casos que juzga, sobre todo por su complejidad y el propósito de su existencia misma, la resolución pacífica de las diferencias entre estados.  

Bolivia acompañará esta etapa con una serie de iniciativas, como el banderazo, una vigilia y otros eventos. ¿Cree que estos actos ayudan en algo a la causa o están más orientados a fortalecer el sentimiento nacional frente a la demanda?

La demanda se dirimirá por un Tribunal en el remoto Tribunal de La Haya y en el marco de las reglas procesales que procuran garantizar  la igualdad de las partes y la independencia del Tribunal,  aspectos en los que Bolivia confía. Sin embargo,  la causa marítima, el objetivo de superar el  injusto enclaustramiento marítimo al que Bolivia se halla sometido,  trasciende  el litigio, está en el ánimo de cada uno de los bolivianos y  estas manifestaciones contribuyen a fortalecer y unificar este sentimiento.

Los expresidentes y dirigentes sociales han sido invitados a La Haya, ¿cuál es el papel que cumplirán?

El Presidente ha invitado a exautoridades, presidentes, cancilleres y a otras personalidades para que participen de las audiencias como parte de la audiencia.  Esta es una práctica  común que reconoce la propia Corte al facilitar un número limitado de asientos  y que los estados generalmente aprovechan durante los alegatos finales.   

El Presidente ha afirmado que Bolivia está cerca de regresar al mar. ¿Usted tiene la misma percepción?

Comparto el optimismo de tener un resultado favorable en nuestra demanda, con él se pueden abrir nuevos escenarios y condiciones para retornar al Pacífico.

Eduardo Rodríguez Veltzé, el diplomático

Eduardo Rodríguez Veltzé debe ser el más diplomático de todos los diplomáticos bolivianos. Cuida cada una de sus palabras, mide sus apariciones en los medios de comunicación y, si puede evitar las fotos, lo hace.

Muy pocas veces se ha visto envuelto en polémicas públicas, aunque siempre hay excepciones, como aquella ocasión en la que apareció como si estuviera cesando en sus funciones al vocero de la causa marítima, Carlos Mesa. Había dicho en diciembre de 2016 que   “la etapa en la que Bolivia tuvo un vocero itinerante concluyó” y luego tuvo que explicar que fue una opinión personal.

Ironías del destino, fue Carlos Mesa quien le traspasó la Presidencia en 2005, en medio de una profunda crisis política. Mesa quería renunciar a su mandato, pero al mismo tiempo, quería asegurase que ni Hormando Vaca Díez (presidente de Senadores) ni Mario Cossío (presidente de Diputados), ambos representantes del viejo sistema político, se hicieran de la Presidencia. Tras arduas negociaciones, el Congreso aceptó la renuncia de Mesa y nombró a Rodríguez Veltzé como presidente de Bolivia. 

 El cargo lo sorprendió siendo Presidente de la Corte Suprema. Él no buscó la Presidencia, no hizo campaña, no conformó un partido, ni tuvo bancada legislativa. Es más, a falta de símbolos patrios, que estaban en el Banco Central en La Paz,  juró en Sucre con una chalina multicolor.

 Llegó al poder con la única misión de conducir la transición mediante la convocatoria a elecciones. Así lo hizo y siete meses después de asumir el mandato, entregó la banda presidencial a Evo Morales, el 22 de enero de 2006.

Por eso, llamó la atención que el padre Eduardo Pérez, exdirector de radio Fides, en su tertulia de despedida de la emisora, que compartió justamente con Carlos Mesa, haya deslizado que Rodríguez consultó con él una fórmula para quedarse en el cargo. 

Pérez dijo: “Me llamó y me dijo: ‘¿Eduardo, hay posibilidad de que el Congreso me apoye? porque yo no tengo partido’. Le respondí: vete nomás, por esta razón y tienes que hacer un discurso. (Veltzé le replicó) ‘Házmelo tú’. El discurso es histórico y debe estar en Palacio”.

 Luego,  Rodríguez se refugió en el mundo académico, como decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, en La Paz. No tardaría mucho en saltar a la arena pública el caso que quizá más ha incomodado a Rodríguez Veltzé en su carrera pública: la desactivación de los misiles chinos por orden de Estados Unidos, ocurrida durante su gobierno. Finalmente, el  expresidente fue exonerado por una comisión legislativa el año 2011.  

Y, como un juego del destino que se empeña en cruzar sus caminos para bien o para mal, el Tribunal Supremo de Justicia, en su sentencia del caso misiles, pidió a la Fiscalía investigar a Carlos Mesa por el supuesto levantamiento del secreto militar que, en la lógica de los magistrados, habría permitido la entrega de los misiles. 

Luego de que Mesa presentó una denuncia de juicio de responsabilidades en contra de esos magistrados, finalmente el Tribunal lo excluyó de su fallo.

 En junio de 2016, en el marco de la demanda marítima boliviana contra Chile, Evo Morales anunció el nombramiento de Eduardo Rodríguez Veltzé como agente boliviano ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). No podía haber mayor consenso en torno a la designación. Un hombre de derecho, un académico y con la talla de expresidente era el representante de Bolivia en una causa de importancia histórica.

Rodríguez se trasladó entonces a vivir a Holanda y, asumió de forma paralela, el cargo de embajador ante el Reino de los Países Bajos. Su actuación frente al equipo marítimo no ha dejado dudas y el nombre de Bolivia ha quedado bien puesto en cuanta intervención ha hecho ante la Corte y los medios.

Y, por eso, no han faltado las menciones de su nombre como posible candidato presidencial o vicepresidencial en la fórmula de Evo Morales. Se sabe que él no quiere ni oír hablar del asunto, pues considera que su misión ante La Haya está por encima de la política doméstica.

Vaya casualidad, Mesa tampoco quiere ser candidato y hasta ha dejado de aparecer en las encuestas de Página Siete como potencial competidor de Evo Morales.

Aclaradas las cosas, todos los expresidentes, incluido Mesa, acudirán a La Haya para presenciar los alegatos que comienzan el 19 de marzo y que tendrán, una vez, como uno de sus protagonistas a Eduardo Rodríguez Veltzé.

El expresidente es cochabambino, estudió Derecho en la Universidad San Simón y luego hizo una maestría en la universidad de Harvard.

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