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El caso que amerita marchas en Santa Cruz es uno de los más de 40 que se registran anualmente. Ocurren cuando la pareja no consigue conciliación después de la separación.

Secuestro parental: Juliana busca a su hijo desde hace 100 días

Esta semana se cumplen  100 días desde la última vez que Juliana vio a su hijo. Su expareja y padre del pequeño lo llevó a almorzar y no lo devolvió. Cada semana se reporta un caso de secuestro parental en el país. En lo que va de este año, al menos cinco de ellos llegaron a instancias judiciales. 

La causa de Juliana Barahona convoca movilizaciones de apoyo en Santa Cruz. “La  justicia se aceita de influencias”, dice la madre de 17 años que interpuso la demanda  por los delitos de sustracción de menor y violencia familiar contra  Jean Paul Gómez-Ortega. 


La parte acusada niega los cargos, dice que se trata de “una denuncia amplificada” de la madre y que no hubo  ilegalidad en la actuación del progenitor. “Había consentimiento para el traslado del niño”, sostiene su defensa. 

“Yo  vine por él y  él me botó”

Juliana conoció a Jean Paul en Santa Cruz de la Sierra en 2014 e iniciaron una relación  producto de la cual nació el hijo que hoy ella busca. Cuando el niño cumplió dos meses, se trasladaron a Santa Ana del Yacuma, localidad ubicada a 180 km de  Trinidad. Allí vivieron juntos por 11 meses. 

Según la denunciante, en ese tiempo padeció violencia psicológica.  “Yo me vine a Santa Ana porque él me dijo que si yo quería vivir con él me tenía que venir al lugar de donde él es y donde él trabaja.

Así que me vine con mi bebé de dos meses, pero desde el primer día sufrí violencia psicológica. Él no me dejaba salir y andaba con otras mujeres. Después de 11 meses, él ya tenía otra pareja así que prácticamente me botó. Yo me salí con la ropa del cuerpo y con mi hijo en brazos. Llegué a Trinidad y de ahí mis padres me enviaron dinero para que retorne a Santa Cruz”, cuenta.

Juliana y su hijo llegaron a Santa Cruz a casa de sus padres. Ella terminó el colegio y cumplió los 17 años. Casi un año después, cuando el niño estaba por cumplir dos años, Jean Paul la contactó para pasarle ayuda económica y poder visitar a su hijo. 

“Me pasaba 300 bolivianos y lo visitó al niño unas cinco veces antes de llevárselo. Lo sacaba a comer y a pasear, yo no se lo mezquiné nunca. Más bien le enseñaba a mi hijo que él era su papá”, refiere.

“En unos días te lo llevo”

El martes 5 de diciembre de 2017, Juliana despachó al niño con su padre cerca de mediodía. Iban a almorzar y a retornar pronto, según le dijo Jean Paul. Pero no fue así. 

Juliana esperó toda la tarde mas no volvieron. Llamó por teléfono para preguntar qué pasaba pero no obtuvo respuesta. Escribió cientos de mensajes pero ninguno le fue contestado. Hasta que, cerca a las  23:00, le llegó un mensaje que decía: “Me llevé al bebé a Santa Ana y no necesito pedirte permiso a vos ni a nadie para sacar a mi hijo. En unos días te lo llevo”.

Juliana quedó sin saber qué hacer pero decidió apelar a la paciencia. Así que esperó. Esperó un día, luego dos, tres, cuatro y cinco. Mientras, no dejó de llamar a Jean Paul y enviarle mensajes para preguntarle cuándo le devolvería al niño. 

Ante la inexistente respuesta de él, decidió ir a la Defensoría de la Niñez  para solicitar ayuda. Allí le indicaron que debía sentar una denuncia en la Policía. Así lo hizo. Pero seguían pasando los días y nada cambiaba. Su hijo no volvía y su expareja no le atendía el teléfono. 

Ella sentía que su caso no prosperaba, así que  fue a un programa de radio, confiando que el poder mediático saque a la luz la denuncia y presione a las instancias correspondientes para que la atiendan. Luego de varias entrevistas se dio cuenta que aquello tampoco daba resultado, así que  viajó a Santa Ana para traer de vuelta a su bebé.

La búsqueda

El 17 de enero, Juliana arribó  a Santa Ana   acompañada de su hermana. Cuenta que al llegar  vio a Jean Paul con su hijo en un auto, pero cuando se acercó, él presionó el acelerador. Trató  de hablar con la madre de su expareja.

“Yo le manifesté que había ido para que me devuelvan a mi bebé. La señora primero me ignoró y no me dijo nada. Yo me quedé sentada esperando desde la una de la tarde hasta las nueve de la noche.

Luego ella me dijo que me iba avisar cuando lleguen porque se habían ido de viaje. Después supe que efectivamente él había huido con mi hijo a Rurrenabaque. Yo volví insistentemente a la casa para preguntar por el niño y la señora me dijo que no vuelva más. Luego sentó una denuncia en mi contra por allanamiento”, cuenta.

Juliana fue a la Defensoría para hacer conocer su caso. Desde esa instancia citaron al padre  para que preste declaración, pero éste nunca se presentó. Barahona fue entonces a la Policía y sentó una denuncia por sustracción de menor y  consiguió un abogado para que lleve el caso. Gómez-Ortega fue citado dos veces a la Policía pero tampoco asistió, así que el caso pasó a la Fiscalía de Distrito. 

“El fiscal estaba  parcializado porque a pesar de que Jean Paul se presentó no se le exigió que me devuelva al niño. El 1 de febrero conseguí finalmente que me dejen ver a mi hijo y estuve con él solamente 20 minutos. Lo alcé y quise sacarlo a la calle pero cuando intenté pasar la puerta, la madre de Jean Paul y él mismo me jalaron de los cabellos y me lo quitaron. Esa fue la última vez que los vi porque después  huyeron”, declara.

Juliana consiguió una orden de allanamiento para recuperar al pequeño. Cuando la orden se hizo efectiva, encontraron una casa vacía. Ella cree que se infiltró la información del allanamiento advirtiendo a los implicados. Desde entonces desconoce el paradero de su hijo y de la familia de su expareja.

Según relata, inicialmente el padre del niño le había ofrecido compartir la custodia y trasladar al niño desde Santa Cruz hasta  Beni cada dos meses. Pero ella se negó aludiendo que eso generaría inestabilidad en el pequeño. Entonces él le manifestó el interés de tener la guarda del infante sustentándose en sus mayores posibilidades económicas para mantenerlo. Ante la negativa, él le indicó que no volvería a ver al niño hasta que ella acceda a firmar papeles cediendo la custodia total.

La parte demandada declaró en el programa La voz del Pueblo que Jean Paul había trasladado al menor desde Santa Cruz hasta Beni con pleno consentimiento de la madre, dando cumplimiento al pacto que tenían de tenencia compartida. 

Yerko Ibáñez, abogado del demandado, manifestó que la madre “magnifica el problema y miente al decir que no le quieren devolver al niño. Mismo que está en el lugar y con las personas que las autoridades han determinado”. Ibáñez informó que se ha pedido que la abuela paterna posea la tenencia temporal del niño ya que “los padres se encuentran en controversia”.

Marchas para el retorno

Ha pasado más de un mes desde que Juliana y su hermana llegaron  a Santa Ana. Desde entonces han estado movilizadas para exigir el retorno del niño y han organizado marchas. En Santa Cruz, la madre de Juliana ha  realizado actividades paralelas esperando que el caso se visibilice. En este momento existe una orden de aprehensión para Jean Paul Gómez-Ortega por no haberse presentado a prestar declaración en el proceso que le siguen por sustracción del niño. 

Juliana asegura que no se va a dar por vencida. Que a pesar de pelear contra lo que ella considera un “sistema judicial manipulado”, va a seguir adelante con la demanda, buscando a su hijo y exigir su retorno. 

Ella cuenta  ya casi 100 días desde aquel momento en el que su pequeño salió de su casa y no volvió. Cien días que son una eternidad, pero que no es tiempo suficiente como para claudicarle la esperanza.

El año pasado se registraron 45 denuncias en el ámbito  nacional

Sarina Banegas, abogada de la Defensoría de la Niñez de Santa Cruz de la Sierra, manifiesta que los casos de disputa parental por custodia  de los hijos son frecuentes y, según indica, suelen ocurrir cuando la pareja no consigue conciliación después de la separación. 

Estas situaciones  entran dentro de materia familiar. Sin embargo, cuando se denuncia a un niño sustraído el caso pasa a ser penal, explica.

“Cuando llega una denuncia de este tipo, se trabaja en conjunto con la Policía y se abre una investigación del caso precautelando sobre todo el bienestar del niño”, informa Banegas.

Durante la gestión 2017,  la Defensoría de la Niñez de Santa Cruz atendió 30 denuncias de secuestro parental. En el ámbito  nacional se registraron 45, lo que equivale a un caso por semana.

En general son los papás los acusados de cometer el secuestro de los menores; no obstante, hay casos en los que la denunciada es la madre.

“La madre de mi nieto lo secuestró aprovechando una reunión con mi hijo en un restaurante.

Lamentablemente, las autoridades siempre privilegian a las mamás sin considerar los derechos de los papás, ni las circunstancias de un caso. Aún tratamos de poner la denuncia”, cuenta Rita L., en La Paz.

Fuente/Página Siete
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