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Página Siete  / La Paz
La demanda  contra el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada  fue presentada en septiembre de 2007, pero esta historia comienza en 2005, cuando Thomas Becker visitó  Bolivia y el caso Octubre Negro se cruzó en su camino.

El estadounidense es una “pieza clave” en el proceso contra Goni  por los luctuosos hechos en los que murieron más de 60 personas.  El juicio comenzará el  5 de marzo en la corte federal en Fort Lauderdale de Estados Unidos (EEUU).  

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Rogelio Mayta, abogado de las víctimas, relata que Becker,  en junio de 2005, llegó  “para pasar un periodo de tiempo en Bolivia” y que se alojó con unos amigos cercanos al jurista, un estadounidense y un mexicano.  

Un día  compartieron la mesa en una cena.  “Como eran amigos entrañables, yo era amigo de la casa y Thomas estaba ahí”, recuerda. “Llegó sin saber casi nada de español”, agrega.  

Por aquel entonces, Mayta  y su equipo -comenta- barajaban alternativas con el fin de procesar a Goni. Una de esas opciones era  la vía civil en EEUU. El abogado indica  que incluso llegaron a establecer contacto con un jurista connotado, pero fue entonces cuando Becker apareció.  

“Es como que se junta la sed con el agua en un momento providencial. Nosotros estábamos trabajando entre 2004 y 2005, buscando una alternativa. Habíamos visto la posibilidad de la acción civil en EEUU. Tomamos contacto con abogados, entre ellos un profesional muy destacado, que se llama David Rudovsky, y habíamos visto con él esa alternativa, la estábamos  explorando y justo ocurre que en junio del 2005, hace casi 13 años,  estaba llegando Thomas a La Paz”, recuerda Mayta.  

El jurista cuenta que establecieron una relación  y que Becker  se fue a trabajar a su oficina. “Él era estudiante de derecho y quería  hacer  prácticas. Mi oficina trabaja en diversos temas, algunos vinculados a derechos humanos. Entonces, él se vino a trabajar a mi oficina en esa práctica, y una de las cosas que teníamos en la carpeta era precisamente la posibilidad de iniciar una acción civil en  EEUU y estaba Thomas ahí, precisamente de la universidad de Harvard, con conocimiento de la clínica de derechos humanos”, cuenta. 

Mayta agregó: “Ahí empezamos a construir junto con él todo el entramado de la posibilidad de constituir un equipo y viabilizar  una acción de este tipo”.   

Luego, Becker,  ya en EEUU,  convenció a James Cavallaro, entonces Director Ejecutivo del Programa de Derechos Humanos de Harvard,  para que tome  el caso, según el artículo Carta desde Bolivia escrito  por  Lea Aschkenas. En ese texto, la autora  comenta que un año después de aquello, una misión liderada por Cavallaro y varios estudiantes, entre ellos Becker, arribaron  a Bolivia. 

Juan Patricio Quispe, representante de la Asociación de Víctimas de Octubre Negro, confirma que Becker fue el enlace con Harvard. “Lo conocimos como estudiante, pero luego vino ya como abogado y fue así,  llegó a Bolivia, lo conocimos y se contactó  con los abogados de Harvard”, explica.

Quispe comenta que en 2006 arribaron los visitantes,  cuando los dolientes analizaban alternativas para  procesar al exdignatario de Estado. El dirigente indica que los juristas llegaron para presentar el proyecto,  las ventajas y desventajas del mismo y -adiciona- firmar “el convenio”.  

“Aquella vez, nosotros nos quedamos pensando, lo estudiamos hasta que nos quedamos con ellos.

Había otro grupo de abogados que querían representarnos, pero entre buscar y buscar, aparecieron ellos. Los elegimos porque  nos proponían que iban a correr con los gastos.  Eran la mejor alternativa”, afirma Quispe.   

Cuando se supo  que el juez  fijó para el 5 de marzo el inicio del juicio, el portal del programa Programa de Derechos Humanos de Harvard  subrayó el trabajo que se  realizó  en el caso. 

“No estaríamos aquí sin el trabajo de nuestros socios, enumerados a continuación, y docenas de estudiantes clínicos que han contribuido a lo largo de los años, desde la investigación de hechos hasta la redacción de resúmenes para pensar estratégicamente sobre cómo avanzar en el caso. El más importante entre esos estudiantes es Thomas Becker. Este caso comenzó como una semilla de una idea en su mente, y ha estado trabajando incansablemente desde entonces”, se lee en el reporte.

Mayta dice que Becker “ha sido una bisagra”, dado que ayudó a complementar a los dos equipos, el nacional y el de EEUU (compuesto por más de 25 abogados).  “Nos ha permitido un trabajo mucho más fluido”, expresa.

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