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A punto de cumplirse una semana desde la aprobación del alto el fuego en Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, no solo las armas no han callado, sino que los frentes de Afrín y Guta se complican. Turquía perdió a ocho hombres de sus fuerzas especiales y otros trece resultaron heridos en la que los medios turcos calificaron como «la jornada más sangrienta» para su ejército desde la puesta en marcha de la «Operación rama de olivo» en el país vecino el 20 de enero. La respuesta fue un ataque a las milicias enviadas por el régimen para apoyar a los kurdos y varios de sus miembros habrían perdido la vida, según apuntaron medios locales.

Por primera vez desde el estallido de la guerra, fuerzas turcas y sirias se enfrentan de forma directa en Afrín, pequeño cantón en el que, según el ministro de Defensa turco, Nurettin Canikli, «están bajo control unos 615 kilómetros cuadrados y se han asegurado unos 28 puntos». Hasta el momento Turquía ha perdido a 41 miembros de sus Fuerzas Armadas y a 116 miembros del Ejército Sirio Libre (ESL), grupo sirio que combate a las órdenes de Ankara.

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A la espera de corredores
En Guta, último bastión opositor a las afueras de Damasco, el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas avanzan por tierra y Rusia confirmó que su aviación presta apoyo en esta «operación terrestre de gran escala contra los terroristas», según la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, quien acusó a los grupos opositores de haber «intensificado su actividad» desde que Rusia ordenó treguas diarias de cinco horas. Ya son más de 600 los muertos desde que empezara el asalto a este enclave el 18 de febrero, la mayoría víctima de los duros bombardeos de los primeros días.

Tropas sirias y rusas han habilitado un corredor en la zona de Al Wafadeen y desde el aire se lanzaron panfletos para informar a los casi 400.000 civiles que han quedado atrapados entre dos fuegos de la localización de esta vía de salida.

El plan ruso es que el corredor sea bidireccional para que, además de salir civiles, sirva para que entre ayuda humanitaria. Unicef confía en que las dos partes respeten el alto el fuego y adelantó su intención de llegar a Duma, localidad más importante de Guta, con un convoy con ayuda para 180.000 personas.

Otras organizaciones como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y Save the Children lamentaron que las cinco horas de tregua diarias declaradas por Rusia son insuficientes para poder hacer frente a una emergencia de esta envergadura.

El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, denunció que «lo que estamos viendo en Guta Oriental y en otras partes de Siria son, seguramente, crímenes de guerra y, potencialmente, crímenes contra la humanidad. Los que los perpetran están siendo identificados, los informes están siendo redactados para que sean perseguidos y ellos rendirán cuentas». Una amenaza que se repite desde el estallido de un conflicto en el que apenas se escucha la voz del organismo internacional.