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Cientos de personas se manifestaron hoy delante del hospital universitario de Ruán (noroeste) durante la visita del presidente francés, Emmanuel Macron, para manifestarle su descontento por algunas de las reformas que han protagonizado las protestas sociales de las últimas semanas.

Los concentrados recibieron a Macron con silbidos y con pancartas en las que se podían leer mensajes, en particular contra sus políticas sanitarias -en una de ellas se decía que "La salud no es una mercancía"- y contra su reforma del sistema ferroviario, que dio lugar a una primera serie de dos días de huelga el martes y el miércoles.

También hubo manifestantes que se quejaron de la subida de las pensiones, que en la mayor parte de los casos no compensa la inflación, o de la situación en las universidades, varias de las cuales se encuentran bloqueadas o cerradas por los estudiantes, que denuncian sobre todo los cambios en la selección de acceso.

El presidente, que se había desplazado a Ruán para abordar el problema del autismo, no quiso entrar a contestar algunas preguntas que se le hicieron ante las cámaras sobre el conflicto ferroviario, el que aparece como el principal desafío social a su Gobierno por las huelgas salteadas que hay convocadas hasta finales de junio (36 días en total).

Acompañado por su esposa, Brigitte Macron, y por la ministra de Sanidad, Agnès Buzyn, se centró en hablar de los problemas del sistema sanitario, reconoció la presión bajo la que trabaja una parte de su personal, en especial en los servicios de urgencias.

En términos más generales, constató que hay "inquietudes" por sus reformas, que algunas son "legítimas", pero que en cualquier caso "no van a impedir al Gobierno seguir gobernando".

En los últimos días, diferentes responsables de la oposición han criticado que el jefe del Estado no se haya pronunciado sobre las protestas sociales, y haya dejado la gestión de la respuesta a su Ejecutivo, y en particular al primer ministro, Edouard Philippe.

Dos sondeos de opinión publicados hoy pusieron en evidencia el momento de baja popularidad que atraviesa Macron.

El primero, del instituto YouGov, constató que un 58 % de los franceses consideran negativa su acción (dos puntos porcentuales menos que en marzo).

El segundo, de Kantar Sofres Onepoint, señaló que un 56 % de los encuestados no confían en el presidente para resolver los problemas del país (tres puntos más que hace un mes).