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La oposición de Venezuela está redoblando sus esfuerzos para que la comunidad internacional no reconozca por «fraudulentas» las elecciones presidenciales convocadas por Nicolás Maduro para el próximo 20 de mayo. En palabras del alcalde metropolitano de Caracas en el exilio, Antonio Ledezma, hay que salir de la «tiranía» para poder celebrar unos comicios libres y democráticos.

Así lo expusieron este jueves el propio Ledezma y los también opositores Julio Borges y Carlos Vecchio al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que los recibió en el Palacio de La Moncloa. El día anterior habían visitado en el Elíseo al presidente francés, Emmanuel Macron, y en ambos encuentros obtuvieron un claro compromiso en contra de unas elecciones que no sean democráticas, que se podrían traducir en nuevas medidas contra el régimen bolivariano.

Rajoy garantizó a los opositores a Maduro que España «seguirá ejerciendo un papel relevante» en el escenario internacional para buscar una salida. En este sentido, aseguró que trabajará con los socios de la UE «medidas adicionales de respuesta» si no cumplen los estándares internacionales. Así mismo, reiteró la disposición de España a contribuir a aliviar la crisis humanitaria que padecen los venezolanos.

Macron, por su parte, aseguró que el proceso convocado por Maduro no permite «una elección justa y libre» y señaló que Francia es partidaria de nuevas medidas si las autoridades venezolanas no permiten elecciones democráticas.

Antonio Ledezma considera que las actuales sanciones que ya aplican tanto Estados Unidos como la UE «no son suficientes», por lo que pidió otras nuevas no solo contra los dirigentes del régimen, sino también contra los «testaferros de los que han querido convertir Europa en el patio trasero de los “bolichicos”», como se conoce a los chavistas enriquecidos a costa de las riquezas del país.

Ledezma se pronunció así horas antes de la reunión con Rajoy, en una rueda de prensa en la Casa de América en la que, además de Borges y Vecchio, compareció Felipe González.

El expresidente del Gobierno español reconoció que a lo único que son «sensibles» es a este tipo de sanciones, que «cortan las alas de una corrupción generalizada». Aseguró que «no se pueden reconocer» las elecciones convocadas por Maduro, lo que supondría «avalar un fraude que destruye la democracia en Venezuela».

«Maduro ha dicho que no convocaría elecciones para perderlas», señaló González, quien dijo que él sí creía en esto al presidente venezolano, pero no en el sentido en que le cree su «compañero» José Luis Rodríguez Zapatero, aludiendo a su proximidad a Maduro.

Precisamente, González lamentó no haber tenido ocasión de hablar «media hora» sobre Venezuela con el también ex jefe del Ejecutivo español, a pesar de habérselo ofrecido. Respondía así a una pregunta de los periodistas sobre el papel de Zapatero como mediador entre el gobierno de Maduro y la oposición.

Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional y jefe de la delegación opositora en las negociaciones de Santo Domingo, señaló que «Zapatero perdió la oportunidad de jugar un papel de equilibrio». A su juicio, «el diálogo era un camino que había que transitar para demostrar que el gobierno no quería una solución negociada».