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Bruselas (corresponsal).- “El esfuerzo inútil conduce a la melancolía”. La frase del filósofo e intelectual español José Ortega y Gasset podría definir el estado actual de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea para lograr un acuerdo comercial que se espera desde hace casi dos décadas.


El optimismo que los negociadores mostraron entre noviembre del año pasado y este febrero se está diluyendo como lágrimas en la lluvia. La semana de negociaciones que se cerró en Bruselas este viernes no sirvió, según las fuentes consultadas, para destrabar los capítulos que tienen bloqueado el acuerdo.

Los progresos fueron limitados, centrados apenas en cómo abriría Mercosur su economía a la importación de piezas de autos europeos. Nada más. Siguen las trabas en los capítulos más importantes y los negociadores ya empiezan a culparse unos a otros por el freno en unas negociaciones que parecían encaminas hace apenas unos meses.

La Comisión Europa resumió la semana de negociaciones como “útil” pero dejó un recado. En conferencia de prensa, un vocero del brazo ejecutivo de la Unión Europea dijo que “debería estar claro que, sin movimientos por parte de nuestros socios en ciertos asuntos, es difícil ver progreso hacia el objetivo en el que está comprometida la Comisión Europea, un acuerdo comercial equilibrado y ambicioso con Mercosur”.

Los negociadores siguen sin destrabar capítulos importantes como el de las exportaciones de autos europeos a Mercosur y gran parte del capítulo agroalimentario. En el capítulo de los autos, se estaría negociando todavía cuándo entraría en vigor la reducción de aranceles (porque se da por supuesto que sería posterior a la fecha de ratificación del acuerdo comercial) y qué porcentaje de las piezas del auto debería ser de fabricación local.

Todavía no hay acuerdo sobre la cuota de carne de Mercosur que podrá entrar en la Unión Europea sin aranceles (la última oferta europea alcanzó las 99.000 toneladas anuales, insuficiente para Mercosur pero excesiva para países como Francia o Irlanda) ni sobre la entrada de los productos lácteos europeos a Mercosur.

Bruselas sigue empujando para que en el acuerdo se incluya acceso a las empresas europeas a los servicios marítimos de los países de Mercosur y a las licitaciones de contratos públicos tanto a nivel nacional como regional. Tampoco hay acuerdo cerrado sobre las reglas de origen.

Las fuentes europeas consultadas reconocen que la negociación avanza más lenta que hace unos meses pero recuerdan que al final de cada negociación comercial de este tipo quedan por acordar los capítulos más complicados.

Dos fuentes diferentes contaron a Clarín una anécdota que puede dar una imagen del ambiente enrarecido que viven ahora mismo las negociaciones. El bloqueo era tal en la mesa de los negociadores durante la jornada del viernes que la reunión acabó antes de lo previsto cuando los representantes de Argentina y Uruguay se levantaron de la mesa tras mostrar su malestar porque consideraban que Brasil y los europeos no terminaban de tomar decisiones.

El viernes tampoco se fijó fecha y lugar para la próxima ronda negociadora. Una fuente europea reconoce que el inicio de la precampaña electoral en Brasil dificulta que el gobierno de Temer pueda hacer concesiones.

Bruselas ya advirtió del frenazo a mediados de marzo. La comisaria europea de Comercio Cecilia Malmström dijo entonces a un grupo de eurodiputados que las negociaciones iban avanzando pero que quedaban bloqueos “en asuntos importantes”. En esa reunión, Malmström también explicó que los puntos por resolver eran importantes y estaban centrados “principalmente en el acceso a mercados”.

Fuente: clarin.com
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