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La figura de Nicolás Maduro salió vapuleada de la reciente Cumbre de las Américas, celebrada los pasados viernes y sábado en Lima, a la que el propio presidente venezolano no estaba invitado por su deriva dictatorial. Los jefes de Estado asistentes a la cita en la capital de Perú debatieron la tragedia política y humanitaria de Venezuela, sin que los chavistas lograran imponer su agresividad dentro del foro ni en las calles limeñas.

La Declaración final de la Cumbre, firmada por 16 mandatarios del continente, reclama a Maduro unas elecciones presidenciales con «todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático» y no la farsa que ha convocado para el 20 de mayo para reelegirse en el cargo, cuyos resultados no serán reconocidos por ser ilegítimos.

Los gobiernos de Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, además del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, suscribieron el sábado un escrito de siete puntos en el que exhortan al gobierno de Maduro y a la comunidad internacional al restablecimiento de la democracia en Venezuela.

En las calles se escenificó un foro paralelo, que consistió en la confrontación de los chavistas contra los invitados oficiales a la cumbre. El régimen de Nicolás Maduro llevó en aviones de la aerolínea venezolana Conviasa a 250 activistas, apoyados por cubanos y bolivianos, para hacer ruido en las vías públicas de la ciudad y boicotear así el encuentro.

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Se trata de la misma táctica antiimperialista y populista que utilizaba el fallecido Hugo Chávez en todos los foros internacionales para torpedear el evento oficial y captar así a la prensa izquierdista. Pero la vieja consigna chavista «de cumbre en cumbre y de abismo en abismo» no dio resultado en Lima, a pesar de que Maduro había atraído un alto interés mediático durante el mes en que se discutía si iba a asistir o no a la cumbre americana, a la que el ahora expresidente peruano Pedro Pablo Kuczynski retiró la invitación.

Llamada a elecciones libres en Venezuela
Finalmente, Maduro aseguró que no iría a Lima por ser «una pérdida de tiempo», pero en realidad sus asesores le recomendaron que no acudiera porque iba a salir trasquilado. También porque la Interpol tiene una orden de captura preventiva en su contra emitida por el Tribunal Supremo en el exilio en Bogotá por el caso de corrupción de Odebrecht.

En la declaración de Lima se hace «un urgente llamado» al Gobierno de Venezuela para que lleve a cabo elecciones presidenciales con todas las garantías democráticas necesarias, sin presos políticos y donde se asegure la participación de «todos los actores políticos venezolanos», tras constatar «la persistente situación de quiebra del orden constitucional en Venezuela y preocupados por el agravamiento de la crisis política, económica, social y humanitaria» en el país.

Los firmantes señalan que cualquier tipo de comicios que no cumplan dichas condiciones carecerán de legitimidad. También expresan su «determinación» a continuar impulsando, a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), medidas políticas que contribuyan a restablecer la estabilidad democrática en Venezuela.

Por otro lado, hacen una llamada internacional a implementar un nuevo programa de asistencia humanitaria que «alivie la situación de sufrimiento y escasez que padece el pueblo de Venezuela» y manifiestan una «profunda preocupación» por el creciente éxodo de venezolanos.

Maduro respondió desde Caracas que la cumbre continental «fue un fracaso». «Todo el que se mete con Venezuela, se seca. Pretendieron excluirnos de la Cumbre de las Américas y lo que hicieron fue fracasar», remarcó.

Realizó esta afirmación durante una movilización contra la «agresión imperialista» de EE.UU. a Venezuela, que comenzó en la avenida Libertador y llegó a las cercanías del Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia. Los autobuses llevaron a los activistas chavistas vestidos de rojo por las calles de Caracas para hacer loas a Maduro. Eran los miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), fundado por Chávez, y los 545 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, cuestionada internacionalmente.

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