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El jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, se enfrenta a partir de hoy a una moción de censura que busca desalojarlo del poder y que, al margen del resultado, podría abrir la puerta a un posible adelanto electoral en un momento de gran incertidumbre en el país que está haciendo temblar a los mercados.

La crisis política es de tal peso que la Bolsa española tuvo cinco sesiones consecutivas en baja. Recién ayer se estabilizó y subió apenas un 0,47% por el rebote de los principales mercados europeos. Los bancos españoles, que también venían en caída, repuntaron levemente.

El jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, se defienden ante el Congreso.

De todas maneras los inversores europeos están atentos a la moción de censura contra Rajoy que se debatirá hoy en el Parlamento y se votará el viernes, al igual que la crítica situación en Italia sobre la posibilidad de si habrá nuevo gobierno.

La moción contra Rajoy fue impulsada por el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, después de que la Audiencia Nacional emitiera una dura sentencia en el caso “Gürtel”, la mayor trama de corrupción descubierta en el país donde se vio involucrada gran parte de la cúpula del Partido Popular, formación en el gobierno.

El alto tribunal condenó a 29 empresarios y ex políticos del PP, entre ellos al ex tesorero del partido Luis Bárcenas, y consideró probado que hubo una contabilidad paralela que benefició a la agrupación. Además, según la sentencia, el testimonio de Rajoy como testigo durante el juicio no fue lo “suficiente verosímil” para rebatir las pruebas de la contabilidad opaca del partido.

Basado en este caso, que despertó la indignación popular, Sánchez encaró la moción de censura para sacar a Rajoy del gobierno. La legislación española prevé este mecanismo como herramienta para que un gobernante rinda cuentas y pueda ser destituido por el Congreso para ceder el cargo al impulsor de la moción, en este caso el propio Sánchez.

Sin embargo, el líder socialista no tiene todo a favor. Para que prospere su moción requiere una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, es decir 176 de los 350 bancas. El PSOE, principal partido de la oposición, tiene solo 84 diputados, por lo que necesita el apoyo de otras agrupaciones. Esto desencadenó una serie de frenéticas negociaciones en el Parlamento, donde cada sector intentó sacar algún provecho.

Por el momento, Sánchez cuenta con el apoyo de la coalición izquierdista Unidos Podemos, liderada por Pablo Iglesias, quien reclama a cambio integrar un futuro gobierno de coalición.

El PSOE podría llegar al número necesario si obtiene el voto de sectores nacionalistas. Entre ellos uno clave es el de los 5 diputados del Partido Nacionalista Vasco, quien ya anticipó que dará su veredicto recién después de escuchar a Sánchez. También está el de los movimientos separatistas de Cataluña, pero en este caso implica pagar un alto costo político en plena crisis en la región.

La otra alternativa que tiene el PSOE es lograr el respaldo del partido liberal Ciudadanos, que hasta ahora se asoció en forma crítica con Rajoy. Ciudadanos, que figura primero o segundo en intención de votos en las encuestas, no quiere a Sánchez en el poder. Por eso exige la convocatoria de elecciones anticipadas. En su defecto, defiende una moción de censura “instrumental” con un candidato independiente y de consenso para forzar los comicios.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la reunión del partido en el Congreso. (EFE)

Sánchez no descarta ninguna alternativa. El socialista anunció que solo tras ser elegido presidente está dispuesto a negociar la fecha de unas elecciones tras un periodo de tiempo al frente del Gobierno para “recuperar la normalidad”.

Pero antes quiere que los diputados respondan con su voto una pregunta clara: “Si tras conocerse la sentencia de la causa Gürtel, Mariano Rajoy puede continuar como presidente del Gobierno. La respuesta es sí o no, no hay posiciones intermedias”, según recalcó Sánchez.

Frente al debate, Rajoy dejó en claro que no está dispuesto a resignar ni un gramo de poder. “Mi intención es cumplir el mandato de los españoles y el mandato de esta Cámara, máxime después de haber aprobado en el Congreso los presupuestos la semana pasada”, dijo. Hay que tener en cuenta que le restan un par de años de gobierno. Al mismo tiempo el premier español acusó al líder del PSOE de “chantajear” al resto de partidos para acceder al Ejecutivo, que no logró con los votos.

Albert Rivera, líder de Ciudadanos, un jugador clave en esta moción de censura.

Ayer las negociaciones fueron incesantes, y por eso el resultado de esta moción de censura es una incógnita. Si Sánchez no consigue el apoyo necesario para echar al líder del PP, tanto Ciudadanos como Podemos están dispuestos a presentar una nueva moción de censura para forzar el adelanto de las elecciones previstas inicialmente en 2020.

Desde el regreso de la democracia, en 1977, se han presentado cuatro mociones de censura contra un Gobierno, todas sin éxito. Rajoy mismo enfrentó una de ellas, presentada por Podemos, y salió indemne.

El líder del Partido Popular ha logrado hasta ahora esquivar los problemas surgidos en su entorno y seguir al frente del Gobierno, aunque en los últimos tiempos cada vez son más las voces que lo cuestionan, tanto fuera como dentro de su formación. Las polémicas medidas que tomó durante la crisis económica y después la corrupción y la situación en Cataluña han ido desgastando su imagen, que nunca fue especialmente carismática.

Fuente: clarin.com
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