EE.UU. exige a China reducir en 200.000 millones de dólares el déficit comercial

Coincidiendo solo en lo mucho que les separa y en que necesitan seguir negociando, este viernes ha concluido la primera ronda de conversaciones entre Estados Unidos y China sobre la guerra comercial que les enfrenta por los aranceles recientemente impuestos por el presidente Trump. En los dos días de contactos que ha mantenido en Pekín la delegación encabezada por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, no ha habido ningún avance significativo y las espadas siguen en alto entre ambos países.

Aunque la agencia Xinhua, poco propensa a dar malas noticias, asegura que han «alcanzado acuerdos en algunos asuntos», no aclara cuáles son y reconoce que ambas partes han admitido que «dado que todavía existen considerables diferencias, hace falta un trabajo duro continuado para lograr más progresos».

Menos optimista se muestra un funcionario chino citado por el periódico de Hong Kong «South China Morning Post», quien traduce de forma realista el teletipo de Xinhua definiendo la negociación como «cándida, eficiente y constructiva». A su juicio, «cándida significa que hubo un acalorado debate, eficiente que fue muy corta y constructiva que todavía hay una enorme distancia entre las dos partes».

EE.UU., contra el plan «Made in China 2025»
De estos dos días, lo único que ha quedado claro es que EE.UU. le ha pedido a China reducir su déficit comercial en al menos 200.000 millones de dólares (167.000 millones de euros) para finales de 2020. En la actualidad, asciende a unos 400.000 millones de dólares (334.000 millones de euros).

Además de pedir más acceso para las empresas estadounidenses y que acabe su transferencia de tecnología al socio local, la Casa Blanca exige que el autoritario régimen de Pekín corte sus subsidios al plan «Made in China 2025» para impulsar su industria tecnológica.

Por su parte, China pide la retirada de los aranceles del 25 por ciento impuestos el mes pasado sobre una serie de importaciones que suman 50.000 millones de dólares (41.847 millones de euros) y más acceso al mercado estadounidenses de sus compañías tecnológicas y de infraestructuras. A cambio, levantaría sus tasas del 25 por ciento sobre la soja, rebajaría los aranceles a la importación de coches estadounidenses y compraría más artículos para equilibrar la balanza comercial. Así lo recoge un documento visto por el SCMP y otros medios, como «Financial Times» y «Bloomberg».

Buena prueba de la división entre ambos países es que el secretario Mnuchin se marcha de Pekín sin haber visto al presidente Xi Jinping ni al viceprimer ministro Wang Qishan, como se esperaba.

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