Hamás anuncia un alto al fuego en Gaza, pero Israel desmiente que haya acuerdo

En un intento de frenar la escalada de violencia en la Franja de Gaza, el grupo terrorista Movimiento de Resistencia Islámica, Hamás, ha declarado este miércoles un alto el fuego, subrayando que solo se mantendrá si Israel lo respeta, tras meses de violencia en la frontera que se han saldado con 116 palestinos muertos. «Después del éxito de la resistencia contra la agresión, ha habido una mediación en las últimas horas y hemos alcanzado un acuerdo para volver al alto el fuego (de 2014) en la Franja de Gaza», ha dicho el «número dos» de Hamás, Jalil al Haya, en un comunicado.

Sin embargo, desde Israel se ha negado que se haya logrado un acuerdo con los grupos armados palestinos para poner fin al conflicto más grave en la zona desde 2014. «Israel no quiere que la situación se deteriore, pero el que desencadenó la violencia debe ponerle fin. Israel le hará pagar [a Hamás] los disparos contra Israel», ha dicho a primera hora del miércoles Yisrael Katz, ministro de Inteligencia, en declaraciones a la radio pública del Estado judío. «Las facciones de la resistencia lo respetarán en la medida en que la ocupación haga lo mismo», ha indicado Al Haya, citado por la prensa local.

El martes por la noche, el grupo terrorista Yihad Islámica anunció que se había llegado a un acuerdo de alto el fuego entre los movimientos palestinos e Israel bajo el auspicio de Egipto tras un día de enfrentamientos alrededor de la Franja de Gaza. «En contacto con la parte egipcia, se llegó a un acuerdo de alto al fuego con Israel para volver a la calma sobre la base del acuerdo de 2014» que puso fin al último conflicto en la Franja de Gaza, ha resaltado en un comunicado Dawoud Shihab, portavoz de Yihad Islámica.

Más de cien palestinos muertos

Desde el pasado 30 de marzo, cuando comenzaron las manifestaciones palestinas para reivindicar el derecho al retorno de los refugiados en Oriente Próximo, los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas israelíes se han cobrado la vida de más de cien palestinos sin que haya ninguna baja israelí. La jornada más letal fue la del 14 de mayo, día en que Estados Unidos inauguró su nueva Embajada en Jerusalén, lo que supone reconocer la ciudad santa como capital de Israel, y víspera de la «Nakba» o «Día de la Catástrofe», en el que se conmemora el inicio del éxodo palestino. Más de 60 personas murieron por los choques con las tropas hebreas.

En los últimos días, Hamás y la Yihad Islámica han lanzado decenas de proyectiles a suelo israelí en respuesta a la «brutal agresión» contra el enclave palestino. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene previsto celebrar una reunión al respecto.

El Ejército israelí atacó en la madrugada del martes al miércoles decenas de objetivos militantes en Gaza durante la noche mientras el fuego de cohetes continuaba hacia las comunidades del sur de Israel, provocando el constante ruido de sirenas en el área durante toda la noche. El Ejército ha dicho que se han alcanzado instalaciones de almacenamiento de drones, complejos militares y talleres de cohetes y municiones en la Franja de Gaza. El fuego de cohetes de Hamas durante la noche llegó a la ciudad israelí de Netivot por primera vez desde la guerra de 2014.

El área fronteriza ha estado tensa en las últimas semanas debido a que los palestinos han celebrado protestas masivas destinadas a levantar un bloqueo israelí-egipcio impuesto después de que Hamás tomara el poder en 2007.

Disparo de cohetes y obuses

El ejército explicó en un comunicado el martes por la noche que se dispararon contra Israel cerca de 70 cohetes y obuses a lo largo del día. Los sistemas de defensa aérea detuvieron la mayoría y el resto impactaron en zonas rurales. Los disparos hirieron a tres soldados israelíes el martes. No se ha informado de ningún herido por parte palestina aunque desde el sábado hasta lunes cuatro palestinos han muerto por la ofensiva de Israel.

Israel y Hamás son enemigos acérrimos y han librado tres guerras desde que el grupo militante islámico tomó el control de Gaza en 2007. Los últimos meses han sido los de mayores enfrentamientos desde la breve guerra de 2014, que concluyó con 2.310 muertos del lado palestino, la mayoría civiles, y 71 fallecidos del lado israelí, incluidos 66 soldados. Con la declaración de este miércoles, se vuelve al «statu quo» siempre que Israel lo admita.

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