Theme Layout

Theme Translation

Trending Posts Display

Yes

Home Layout Display

Posts Title Display

404

We Are Sorry, Page Not Found

Home Page
La guerra en Siria «entra en una nueva fase». Esta fue la reacción del Gobierno de Damasco a la oleada de ataques de Israel contra supuestos objetivos de Irán en diferentes partes del país, una operación a gran escala que, según el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, logró «destruir la infraestructura montada por Irán en Siria». Después de siete años de conflicto el Ejército sirio y sus fuerzas aliadas, entre ellas Irán y Rusia, acumulan victoria tras victoria contra una oposición fragmentada y contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), pero el estallido de este duelo regional entre israelíes e iraníes abre un frente desconocido hasta ahora. Rusia, el otro gran aliado militar de Bashar Al Assad, pidió «contención” a las dos partes y que recurran sólo a los medios políticos y diplomáticos».

La noche fue larga tanto en los Altos del Golán como en Damasco. El Ejército israelí denunció el lanzamiento de veinte cohetes Grad y Fajr 5 por parte de la Fuerza Quds, el brazo exterior de los Guardianes de la Revolución de Irán, contra posiciones militares en la zona de Siria que ocupan desde 1967. Cuatro de los proyectiles fueron interceptados por el Escudo de Hierro y el resto cayó en suelo sirio en esta acción que, según los israelíes, es el primer ataque directo que sufren por parte de Irán desde que estalló la guerra en el país vecino. El Ejército señaló que «esta agresión es una prueba más de las intenciones detrás del establecimiento del régimen iraní en Siria y la amenaza que plantea para Israel y la estabilidad regional» e inmediatamente puso en marcha una operación de castigo a gran escala que afectó a decenas de bases y aeropuertos militares supuestamente relacionados con Irán y la milicia libanesa de Hizbolá, la mayoría de ellos próximos a la capital siria. Vecinos de Damasco consultaron aseguraron que «vivimos una noche de tremendas explosiones e incertidumbre».

Los objetivos alcanzados incluyeron «puntos de inteligencia, cuarteles logísticos, un recinto militar y logístico cerca de Damasco, almacenes de armas en el aeropuerto internacional de la capital, así como otras instalaciones, puestos militares y material militar», según información obtenida por el diario «Jerusalem Post». El ministerio de Defensa ruso, que fue informado previamente de la operación, según destacaron los medios israelíes, reveló que Israel empleó 28 aviones que lanzaron sesenta misiles aire-tierra. También se emplearon más de diez misiles tácticos tierra-tierra y Moscú destacó que las defensa sirias habrían logrado interceptar «la mitad» de ellos. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) elevó a 23 las bajas causadas en los bombardeos, entre ellos varios combatientes extranjeros.

Una «línea roja»
«No queremos una escalada», declaró el portavoz militar israelí Jonathan Conricus, aunque advirtió que cualquier ataque iraní contra Israel recibirá una respuesta fuerte. Una respuesta que, para Benjamín Netanyahu, fue «proporcional». En un mensaje publicado en Facebook, el primer ministro israelí advirtió de que «a cualquiera que nos cause daño le causaremos aún más daño; y a cualquiera que se prepare para dañarnos, actuaremos para dañarles antes. Eso es lo que hicimos y lo que seguiremos haciendo». Para Netanyahu el lanzamiento de misiles por parte de Irán a la zona ocupada del Golán «cruzó una línea roja». El ministro de Energía del Estado judío, Yuval Steinitz, fue un paso más allá y adelantó al portal Ynet que, «eliminaremos a Assad si continua permitiendo a Irán operar» desde su país. Un aviso directo al presidente sirio, a quien consideran responsable de permitir el despliegue de la república islámica en su frontera.

La versión iraní y siria de los hechos
Siria vuelve a convertirse en un tablero para que actores internacionales diriman sus diferencias. Las autoridades sirias denunciaron que Israel ha pasado de «esconderse detrás» de grupos terroristas a buscar el «enfrentamiento directo» con su ejército. La versión de los hechos presentada por los medios oficiales sirios e iraníes fue diferente a la israelí. Según estos medios fue Israel quien atacó primero una base próxima a Qneitra, al sur de Siria, y entonces se produjo el lanzamiento de los misiles, pero por parte del Ejército sirio y no de la Fuerza Quds, como apuntaron desde el Estado judío. El ministerio de Exteriores de Siria alertó de que esta ataque a gran escala «va a aumentar la tensión en la región, lo que es una amenaza seria a la seguridad y la paz internacional».

La gran duda entre los ciudadanos de a pie de Israel y de Siria es saber si este ha sido un solo intercambio de golpes, o si se trata solo del primero de una larga lista por llegar. Una nueva etapa se abre en este conflicto que ya deja cientos de miles de muertos y más de once millones de refugiados y desplazados. Los sirios pensaban que con la victoria militar de su ejército la guerra tocaba a su fin, pero se equivocaban.

7/TENDENCIAS/carousel