Israel pone la decisión de ir a la guerra en solo dos hombres

La aprobación por el Parlamento de Israel de una ley que deja en manos del primer ministro y del ministro de Defensa la decisión de ir a la guerra sigue levantando polémica en la clase política del país, que considera los riesgos de esa concentración de poder en solo dos personas. El proyecto, aprobado en el Parlamento por 62 votos frente a 41 en contra, sale adelante en un momento de máxima tensión entre Israel y su archienemigo regional Irán, y puede tener también efectos en la participación bélica –por el momento no reconocida oficialmente– en la guerra de Siria.

La aprobación de la ley estuvo en gran medida eclipsada el lunes por la anunciada y mediática presentación, por parte del «premier» Netanyahu, de supuestas pruebas de que Irán está avanzando en su proyecto de arma nuclear, pese al pacto internacional dirigido a impedirlo. Tanto Israel como la Administración Trump han denunciado la «violación de sus compromisos» por parte del régimen teocrático persa, y es muy probable que el próximo 12 de mayo el presidente norteamericano anuncie públicamente la ruptura de EE.UU. con el acuerdo.

La nueva ley aprobada en Israel establece que la «declaración de guerra» será a partir de ahora una decisión de un grupo reducido de ministros -los que forman el Gabinete de seguridad- y «en extremas circunstancias» será una decisión que competerá exclusivamente al primer ministro y al ministro de Defensa. La ley no define en qué consisten esas circunstancias extremas.


Hasta ahora la decisión de declarar la guerra a otro país estaba en manos del Gabinete israelí en su conjunto, una circunstancia que en los últimos años había sido objeto de críticas por el aumento de miembros en el Gobierno y la dificultad para la toma decisiones en caso de urgencia.

En cambio, ahora la decisión de declarar la guerra está en manos del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, considerado un partidario de la línea dura. Lógicamente, su decisión estará muy condicionada al consejo de los generales y de los directores de los servicios de seguridad, pero en último término la suerte final queda en sus exclusivas manos.

«La ley no es coherente con el sistema de gobierno constitucional de Israel», declaró a «The New York Times» un experto en temas jurídicos y militares, Yehuda Ben Meir. «Es además muy anormal –añadió– que la provisión que otorga todos los poderes a solo dos personas se incorporara a la ley en el último momento», poco antes de su voto en la Knesset.

Algunos analistas han recordado que en 2010, cuando Netanyahu y su entonces ministro de Defensa, Ehud Barak, quisieron bombardear instalaciones nucleares en Irán, fueron disuadidos de hacerlo por los jefes militares, que les convencieron de la falta de capacidades técnicas para hacerlo; y también del insuficiente consenso político en Israel.

Un año más tarde, Netanyahu y Barak volvieron a plantear su deseo de golpear militarmente a Irán. Pero en esa ocasión no pudieron hacerlo debido a que –en el debate preceptivo en el Gabinete– varios ministros criticaron y se oposieron al plan.

La nueva ley, en cambio, deja al primer ministro y a su titular de Defensa las manos libres, tanto a los actuales como a quienes les sucedan.

Fuente: abc.es
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