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En medio del pánico de los mercados, Italia vivió ayer otro día de verdadero caos político que terminó con un nuevo e increíble golpe de escena.

Luigi Di Maio, líder del antisistema M5E, pidió que dejen "arrancar" el gobierno; contactos con Mattarella Fuente: Archivo - Crédito: Angelo Carconi/ANSA
Mientras se demoraba la presentación de la lista de ministros por parte de Carlo Cottarelli, el economista del FMI encargado por el presidente, Sergio Mattarella, de darle vida a un gobierno técnico de transición hacia elecciones anticipadas -que no cuenta con el respaldo del Parlamento-, volvió a reflotar la posibilidad de un gobierno entre el Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la xenófoba Liga.

La vuelta de tuerca ocurrió en medio de las presiones de la mayoría de los partidos para ir a votar lo antes posible -algunos hablaban del 29 de julio, una fecha en la que nunca en la historia de Italia se votó, en medio de las vacaciones de verano- y de las dificultades de Cottarelli para formar un equipo. Todo el mundo sabe que su gobierno de transición nace ya muerto porque no cuenta con los números para superar un voto de confianza.

Incluso el Partido Democrático (PD), de centroizquierda y cercano al "señor Tijeras" -como llaman a Cottarelli-, anunció que iba a abstenerse en esa votación, una puñalada en la espalda. ¿Para qué formar un equipo de gobierno de personalidades notables, que durará poco y solo para una ordinaria administración, ya que no será aprobado?

Tal como se había anunciado, Cottarelli "subió" al Quirinal -como se dice en la jerga de las crisis políticas- a las 16.30. Se esperaba que le presentara su lista de ministros a Mattarella.

Pero, en medio del desconcierto de los cronistas, media hora después este economista salió del palacio sin hacer declaraciones, generando versiones sobre una presunta renuncia al "encargo". Para desmentir esas versiones, en un hecho inédito, el vocero de Mattarella salió a aclarar que Cottarelli no tenía intenciones de tirar la toalla, sino que había informado al presidente sobre el estado de las tratativas y que hacía falta más tiempo. Hoy volverán a verse.

Alentado por la novedad del retraso del gobierno técnico de Cottarelli, poco después Luigi Di Maio, líder del M5E, protagonizó otro cambio de estrategia. En un acto político en Nápoles, su ciudad, le puso un freno al pedido de impeachment que había reclamado contra Mattarella por no haber supuestamente respetado la voluntad popular, al vetar su gobierno junto a la Liga. Y se mostró abierto a "colaborar con el presidente para resolver la actual crisis".

"Si nos hemos equivocado en algo, lo decimos. ¡Pero hay una mayoría en el Parlamento, dejen arrancar ese gobierno! Si se quiere resolver esta crisis y reasegurar los mercados, que se deje arrancar un gobierno que ya tiene un programa claro", dijo, relanzando la hipótesis de un ejecutivo con el líder de la Liga, Matteo Salvini. Di Maio, el más afectado por la implosión del intento de gobierno con la Liga -que naufragó por la presencia de un euroescéptico al frente del Ministerio de Economía-, también aseguró que el contrato de gobierno jamás previó una salida del euro.

Fuentes del M5E citadas por el diario La Stampa confirmaron que en las últimas horas se reactivaron los canales de comunicación con la presidencia para intentar una reconciliación. Y para volver a intentar reflotar un gobierno junto a la Liga. Esto no ocurriría enseguida, sino después de un respaldo "piloteado" al ejecutivo neutral de Cottarelli que podría ganar tiempo para reconstruir las bases de un diálogo con Mattarella y debería tranquilizar los mercados. Se trataría de un intento desesperado que, según el M5E y la Liga, se basa en la siguiente pregunta: ¿cómo puede el jefe del Estado disolver las dos cámaras del Parlamento y llamar a elecciones anticipadas si, de hecho, existe una mayoría de gobierno?