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Aunque pronto se conoció la suerte que corrieron los estudiantes de cine mexicanos Javier Salomón Aceves Gastélum, Daniel Díaz García y Marco García Ávalos, secuestrados y asesinados por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tardó en confirmarse que sus cuerpos habían sido disueltos en ácido clorhídrico.

Una de las personas que participó en los hechos fue el rapero Christian Omar Palma Gutiérrez, conocido como QBA, quien reveló detalles del procedimiento.

En la madrugada del pasado 20 de marzo, a ese hombre de 24 años le encargaron deshacerse de tres cadáveres, que estaban desnudos y boca arriba. Dos de los cuerpos tenían marcas de soga en cuellos y muñecas, mientras que el tercero tenía diversas magulladuras y una herida en la pierna izquierda.

"Metimos dos cuerpos en un tinaco y el tercero, de barba, lo metimos en otro", relató QBA durante su declaración judicial. Instantes después, echaron el ácido y limpiaron el suelo con cloro para tratar de disimular el olor que desprendían los fallecidos al desintegrarse.

Poco después, llegaron las noticias que derivaron en la detención de Palma Gutiérrez, al que habían indicado que evitara acudir a los lugares que frecuentaba porque "la habían cagado". Después, vio en los medios que "habían desaparecido tres estudiantes, que los habían levantado" y, al ver sus fotografías, se dio cuenta de que eran los cuerpos que había ayudado a "pozolear".

Christian Omar Palma Gutiérrez y Gerardo N., alias 'El Cochi', son los únicos detenidos por los crímenes de esos estudiantes de cine oriundos de Guadalajara (Jalisco, México).

Un trabajo previo
No fue la primera vez que QBA se deshizo de cadáveres. Anteriormente, tres ladrones sin autorización del CJNG para robar fueron asesinados y 'El Cochi' le ofreció "de 1.500 a 2.000 pesos por la chamba en el taller" y le pagaría 3.000 pesos "por otro jale".

Palma Gutiérrez se dirigió a una casa y encontró a los delincuentes desnudos en un tambo, que llenaron con un líquido transparente que tenía un olor muy fuerte y sellaron con cinta adhesiva.

Cuando el químico terminó su trabajo, trasladaron los envases en una camioneta para tirar lo único que había quedado: "líquido café con un olor a animal muerto", aseguró QBA.

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