La mayor escalada militar desde 2014 eleva al máximo la tensión en Gaza

Los vientos de guerra volvieron a soplar ayer en la frontera entre Gaza e Israel , en la mayor escalada militar desde el conflicto de 2014 entre las fuerzas israelíes y las milicias palestinas.

El ejército israelí denunció que unos 30 cohetes y obuses fueron lanzados a su territorio, lo que activó los sistemas de alerta en el sur y desató una respuesta armada contra más de 30 objetivos palestinos.

Se trata de la muestra más explícita del estallido de violencia a lo largo de la frontera de Gaza e Israel de las últimas semanas, desde el comienzo de una campaña de manifestaciones por el derecho palestino a regresar a sus tierras ancestrales, que debieron abandonar en 1948.

Al menos 116 personas murieron en el marco de las protestas, casi todas a manos de francotiradores del otro lado de la cerca. Solo en las marchas del 14 de mayo, cuando Estados Unidos trasladó su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, perdieron la vida 61 manifestantes palestinos.

El teniente coronel Jonathan Conricus, vocero de las fuerzas armadas de Israel, dijo que el ataque desde Gaza y el bombardeo israelí con aviones y artillería eran los más importantes desde el conflicto de siete semanas de 2014, que dejó 1900 muertos del lado palestino.

Varios de los cohetes y obuses lanzados desde Gaza fueron neutralizados por el sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro, mientras que otros cayeron en tierras agrícolas deshabitadas. En Israel se reportaron tres soldados heridos de esquirlas, pero no hubo información en lo inmediato sobre posibles víctimas palestinas de la franja.

Entre los objetivos militares del ejército estuvo un túnel construido por las milicias cerca del paso de Kerem Shalom, que según las autoridades israelíes era utilizado, como otros nueve túneles destruidos por sus fuerzas en el pasado, para emboscadas armadas y contrabando.

El grupo islamista Hamas, al frente de Gaza, dijo que los disparos formaban parte "del derecho natural a defender" a su "pueblo". Y agregó que la escalada era responsabilidad de "la ocupación israelí".

Tras la muerte de tres milicianos el domingo en otra operación israelí, la milicia de la Jihad Islámica, también asentada en Gaza, había amenazado con atacar a Israel. "El enemigo sionista no debe esperar que sus fuerzas puedan causar daños a nuestro pueblo sin esperar una respuesta dolorosa", advirtió.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo antes de ordenar la represalia armada que su gobierno se tomaba "muy en serio" los ataques y que el ejército respondería "con fuerza".

"Israel hará pagar un alto precio con gran potencia militar a todo aquel que trate de hacerle daño", dijo el premier, que ordenó la operación tras evaluar una respuesta con otras altas autoridades civiles y mandos militares.

Israel y Hamas libraron tres guerras desde que el movimiento islamista se hizo con el poder en Gaza en 2007, la última en 2014.

En el sur de Israel, residentes enojados denunciaron ayer que se sentían vulnerables tras largos años de amenazas desde la vecina Gaza, lo que aumentó la presión sobre el gobierno para que no levante el pie del acelerador en su respuesta.

Adva Klein, que vive en la comuna de Kfar Aza, dijo que apenas pudo dormir una o dos horas anteanoche, por la incesante llegada de proyectiles y las sirenas de advertencia. Otros residentes reportaron disparos de ametralladora desde Gaza.

Mientras arreciaban los operativos, la armada israelí interceptó en alta mar un barco con 17 activistas palestinos, entre estudiantes y heridos de guerra, que se disponía a romper el bloqueo que Israel mantiene sobre la franja desde hace 11 años. Hamas reconoció que se trataba de un acto simbólico contra el bloqueo, mediante el que Israel impide que las embarcaciones que salen de Gaza puedan alejarse más de seis millas en el Mediterráneo.

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