Los cinco hábitos que te harán vivir como mínimo diez años más

Lo que hacemos todos los días determina irremediablemente nuestro futuro. Y más si cabe si hablamos de salud. En concreto, nuestros hábitos marcarán lo longevos que podamos llegar a ser. Un nuevo estudio de la Asociación Estadounidense del Corazón publicado en ‘Circulation‘ ha determinado que tomar solo cinco decisiones de estilo de vida saludable podría prolongar nuestra vida más de 10 años.

¿Qué hábitos son? Lo que todos sabemos pero pocas veces hacemos: seguir una dieta saludable, hacer ejercicio regularmente, beber alcohol con moderación, no fumar y mantener un peso corporal saludable. Lo novedoso de esta investigación radica en que los científicos han querido cuantificar con exactitud cuántos años más de vida tendremos si hacemos lo debido.

Los hallazgos sugieren que adherirse a estos cinco comportamientos podría extender la esperanza de vida de una mujer a los 50 años en 14 años, y la de un hombre en 12.

La metodología

Para realizar el informe, analizaron el vínculo entre los cinco factores de estilo de vida y la muerte prematura utilizando datos del Estudio Nacional de Salud de enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la salud, que incluyen a más de 122.000 personas.

Los investigadores también usaron estadísticas de las Encuestas Nacionales de Examen de Salud y Nutrición, con datos de más de 2.000 personas entre 50 y 80 años, para estimar la distribución de esos factores de estilo de vida entre los adultos en Estados Unidos. Por último, estudiaron las tasas de mortalidad de adultos utilizando la base de datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Los hábitos: seguir una dieta saludable, hacer ejercicio, beber alcohol con moderación, no fumar y mantener un peso corporal sano

Las personas completaron cuestionarios detallados sobre sus hábitos de salud y estilo de vida cada dos o cuatro años, y los investigadores cruzaron los datos con su adherencia a los cinco hábitos destacados por el estudio.

Se consideró que las personas tenían una dieta saludable en función de cuántos alimentos sanos comían; beber moderadamente si tomaban una bebida o menos por día para las mujeres, o dos bebidas al día o menos para los hombres; tener un peso corporal saludable si su índice de masa corporal estaba entre el 18,5 y 24,9; hacer ejercicio regularmente eran activos durante al menos 30 minutos al día; y no fumar si nunca habían inhalado el humo del tabaco.

Un estudio de 34 años

Los investigadores siguieron la evolución del grupo de estudio durante 34 años. Durante ese tiempo, más de 42.000 personas murieron. Casi 14.000 de estos fallecimientos se debió al cáncer, según el estudio, y casi 10.700 se debieron a enfermedades cardiovasculares.

Aquellos que siguieron los cinco hábitos saludables, sin embargo, tuvieron un 74% menos de probabilidad de morir durante el período de seguimiento que aquellos que no siguieron ninguno. Más allá de esa reducción de riesgo general, tenían un 82% menos de probabilidades de fallecer por enfermedad cardiovascular y un 65% menos de probabilidades de morir de cáncer.


Esas disminuciones de riesgo se relacionan con tener más de 10 años de vida extra, según el informe, lo que supone un gran avance para la ciencia.

“Cuantificar la asociación entre los factores del estilo de vida saludable y la mayor esperanza de vida es importante no solo para los cambios de comportamiento individuales, sino también para los comunicadores de salud y los responsables políticos”, dijo el autor principal Frank Hu, doctor del Departamento de Nutrición en Harvard en Boston (EEUU).

Los resultados subrayan la importancia de realizar cambios pequeños pero decisivas en nuestra salud y rutinas diarias

Para el investigador, es “fundamental” poner en primer lugar la prevención a través de modificaciones de la dieta y el estilo de vida, que aseguró “tiene enormes beneficios en términos de reducir la aparición de enfermedades crónicas, mejorar la esperanza de vida y reducir los costos de atención médica”.

Los resultados subrayan la importancia de realizar cambios pequeños pero decisivas en nuestra salud y rutinas diarias, y de seguir los consejos de bienestar que estamos hartos de oír en boca de los profesionales de la salud. Los investigadores creen que la mejora de la esperanza de vida sería aún mayor sin la prevalencia generalizada de la obesidad, un conocido factor de riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y muerte prematura.


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