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No hubo "efecto Cottarelli". El fantasma de una nueva victoria de fuerzas populistas y euroescépticas en las elecciones anticipadas que se celebrarán en Italia en septiembre u octubre próximos desencadenaron ayer una tormenta financiera perfecta sobre Italia, cuyos bonos sufrieron su peor día en más de 25 años y contagiaron a diversas bolsas europeas y del mundo.

Alarmados por lo que vendrá, y en un clima de total desconfianza de la capacidad de Italia de mantener sus compromisos financieros, los mercados volvieron a ser protagonistas. La incertidumbre política y financiera de la tercera economía de la zona euro, que tiene una de las deudas públicas más altas del mundo (equivalente al 131% del PBI), hizo cerrar en baja las bolsas de Milán (-2,7%), Fráncfort, París, Londres y Madrid (-2,49%) y hasta se hizo sentir en Wall Street. España es otro país europeo marcado por el caos político: allí el gobierno de Mariano Rajoy enfrentará el viernes una moción de censura.

En una jornada marcada por el nerviosismo, el tan temido spread (el diferencial de rendimiento entre los títulos a diez años alemanes e italianos) volvió a superar el umbral de los 320 puntos, para cerrar en 268, el nivel más elevado desde junio de 2013. El spread es una medida seguida con atención por los inversores, que lo consideran un indicador de la confianza hacia la zona euro. Ayer triplicó el nivel que tenía a fines de abril. En 2011, en el peor momento de la crisis de deuda en la zona euro, el diferencial alcanzó los 560 puntos. Fue entonces cuando Silvio Berlusconi se vio obligado a renunciar y fue sucedido por el gobierno técnico del economista Mario Monti.

Todo el mundo recordaba ayer ese período, marcado por un escenario igual de dramático en cuanto a la especulación de los mercados, el temor a la posibilidad de una salida de Italia del euro y la pulverización de cientos de miles de euros. Pero entonces se trataba de un período totalmente distinto a nivel político. Aún existían en Italia partidos tradicionales fuertes y responsables, listos para dejar de lado sus intereses políticos, pensando en el bien común y el ahorro de los italianos.

Pero ahora todo cambió. Luego de que el presidente Sergio Mattarella vetó el domingo pasado el temido gobierno bicéfalo y populista del Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la xenófoba Liga por insistir en nombrar un ministro euroescéptico, el escenario parece totalmente fuera de control. Pese a que Mattarella le encargó a Carlo Cottarelli, economista europeísta y guardián del gasto público, liderar un gobierno neutral y de transición para ir ordenadamente a las elecciones, las aguas no se tranquilizaron.

Los mercados, que ya la semana pasada comenzaron a alterarse en vista del nacimiento de un gobierno populista y euroescépitco están preocupados por lo que vendrá. Los inversores saben que Cottarelli no tiene el respaldo del Parlamento para poner en marcha un gobierno de emergencia que debería aprobar la ley de presupuesto y organizar las elecciones para inicios del año que viene. Y ven con pavor el escenario de elecciones en septiembre u octubre, en las que, tal como indican los sondeos, la Liga y el M5E, que incluso podrían ir juntos, cosecharían aún más votos que en las elecciones del 4 de marzo pasado.

Estas dos agrupaciones firmaron un contrato de gobierno que prevé gastos en subsidios para desocupados y recortes de impuestos que no tienen cobertura económica, sin contar que ostentan posiciones populistas y fuertemente críticas de la Unión Europea (UE).

"Nunca debemos olvidar que estamos a solo unos pocos pasos del grave riesgo de perder el activo irreemplazable de la confianza", advirtió el presidente del banco central, Ignazio Visco, en un día en el que los inversores se desprendieron de los bonos italianos, generando el mayor salto en un día en casi tres décadas de las tasas de interés del mercado a corto plazo.

Como si la tensión no fuera suficiente, unas declaraciones atribuidas al comisario de Presupuesto de la UE, Gunther Oettinger, inflamaron aún más los ánimos. Un periodista de la Deutsche Welle, que lo entrevistó, tuiteó que este esperaba que "los mercados enseñen a los italianos a votar correctamente".

Aunque después se supo que esa no era la cita exacta y al final tanto el periodista como Oettinger se disculparon, esa declaración enfureció a los italianos y creó gran revuelo en el bloque.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se vio obligado a apagar el incendio. Luego de tildar de "desconsiderado" el comentario, hizo saber en un comunicado que la posición oficial de la comisión es que "les compete a los italianos, y solo a ellos, decidir el futuro de su país".

"El destino de Italia no puede depender de posibles requerimientos de los mercados financieros", afirmó.

Las cifras de la incertidumbre

-2,7% - Caída de la Bolsa de Milán: El principal índice de la bolsa italiana cerró con una caída del 2,7% y tocó un mínimo en 10 meses
2,49% - Tasa de interés de bonos: Las tasas de interés de los bonos italianos a dos años alcanzaron 2,49% frente al 0,903% del lunes al cierre
300 puntos de diferencia entre bonos de Italia y Alemania: El diferencial de rendimiento entre los bonos a 10 años de ambos países llegó a su punto más amplio desde junio de 2013

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