Casi 2.000 menores separados de sus padres en EE.UU. siguen en paradero desconocido

Al colapso del sistema de atención a los inmigrantes que llegan a Estados Unidos, se suma el drama y el caos que ha generado la decisión de la administración Trump de separar a los menores de sus padres en los casos de entrada al país por vías irregulares. Aunque la reacción social y política logró que el presidente anulara la medida, ésta afectó a alrededor de 2.500 niños. El pasado sábado, el gobierno comunicó que había logrado reunir con sus familias a 522 de ellos pero, ¿qué sucede con los 2.000 restantes? ¿Dónde están? ¿Cómo van a lograr reunificarlos?

La respuesta a esta última pregunta no está nada clara, aunque el Gobierno, a través del Departamento de Salud y Servicios Humanos, responsable de la custodia de los menores, ha asegurado que está haciendo todo lo posible para lograrlo. Sin embargo, organizaciones que asisten a estos menores denuncian que los niños que han sido separados forzosamente de su padres, ahora diseminados por todo el país, no suelen llevar documentación ni contacto alguno en su mochila, al contrario de lo que suele suceder con los que llegan solos a Estados Unidos. Además, hay casos en los que, por edad, resulta casi imposible lograr que ofrezcan información relevante para localizar a sus progenitores. Una abogada de Miami, que representa a una niña de 3 años, relataba a The Washington Post cómo la bebé apenas puede comunicar su edad levantando tres dedos, pero no facilitar la información que sería necesaria para avanzar en el proceso de reunificación.

Otra de las cuestiones que plantea la gestión de la separación familiar, es sobre quién recae la responsabilidad de su bienestar y seguridad. Después del máximo de 20 días que pueden permanecer detenidos, los menores pasan a refugios y centros de la Oficina de Reasentamiento del Refugiado (ORR), dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que son gestionados por entidades privadas. The New York Times informaba este lunes de la desaparición de un chico de 15 años de uno de estos refugios en Texas, un antiguo supermercado de la popular cadena Walmart reconvertido para acoger a 1.500 menores. Un portavoz de la asociación responsable se defendía alegando que no tienen la potestad de detenerlos si intentan marchar, algo que confirmaba un funcionario del gobierno. Sin embargo, la web de la ORR afirma que los trabajadores "han de conocer la localización exacta de cada niño".

Estados Unidos cuenta con alrededor de cien refugios distribuidos por 17 estados. Trump tuiteó acerca de las buenas condiciones de estos centros, pero hay testimonios que lo desmienten en varios de ellos. Según una investigación realizada por Reveal, proyecto del Centro para el Periodismo de Investigación, algunos de estos refugios, financiados por el Gobierno, tienen denuncias por maltrato. En un reciente informe relatan casos de deficiente atención médica, distribución de material pornográfico, personal en estado etílico o abusos sexuales.

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