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Influencers como Jen Selter o Inés Helene acumulan likes a golpe de foto de trasero. Son las reinas del «booty» en Instagram y sus millones de seguidores adoran verlas de espaldas. Rara es también la modelo o la influencer que no haya colgado un «belfie» (selfie de su culo) con arena en la playa. No en vano, el hashtag #bootygoals es uno de los más buscados y, es que, no cabe duda que, las fotos de espaldas copan más «me gusta» que las de frente. Pero, ¿es posible tener un trasero respingón y firme sin Photoshop?

Según la entrenadora de las famosas Marta Rosado, sí. La autora de «Un culo 10» asegura que su método permite conseguir ese trasero perfecto en un mes. ¿Cómo? Manteniendo una serie de rutinas y ejercicios como subir unos cien escalones al día (y hacerlo de dos en dos), saltar a la comba un minuto y descansar 30 y, muy importante, estirar («no queremos músculos acortados y disminuye el riesgo de lesiones musculares»). Donde no llega la fuerza de voluntad, llega el bisturí. «La cirugía puede poner, quitar o levantar, a la medida», asegura el doctor Ramón Calderón, uno de los mejores especialistas en esta zona del cuerpo. «La gluteoplastia es una de las operaciones que más satisface a los clientes, pero también de las más difíciles, por lo que requiere una gran experiencia por parte del cirujano plástico». Como no todos los cuerpos son iguales, tampoco pueden serlo las nalgas. Tenemos siete tipos de cuerpos universales (de rectángulo, triángulo, triángulo invertido, redondo, pera, reloj de arena y diamante), por tanto siete tipos de glúteos que se resumen en cuatro.

Redondo
También llamado de pelota o burbuja, es el trasero de las mujeres por encima de su peso, con grasa en el abdomen y hombros redondos. La proyección de los glúteos está en la zona alta y central, y para mejorarlo, según Rosado, conviene hacer senderismo o bicicleta, aunque considera que lo mejor son los bailes que hacen mover la pelvis. «Con el entrenador, lo ideal es trabajar la elevación lateral con resistencia o gomas y las patadas de glúteo», aconseja. En quirófano, se puede mejorar su aspecto con una liposucción del contorno del glúteo (caderas, parte lumbar y cercana al hueso sacro, cara interna de muslos) y esa grasa eliminada, inyectarla en el tejido subcutáneo de las nalgas.

Triángulo invertido
Se conoce también como definido, y es un culo musculado, con proyección en todos los cuadrantes, menos en el lateral externo. «Lo suelen tener personas con los hombros pronunciados y las caderas estrechas», apunta Rosado. «Es el culo fit por excelencia, ya que, al no tener apenas grasa, la definición muscular es mucho más evidente en hombros y espalda. Como va asociado a un cuerpo atlético y armónico, basta con realizar ejercicios con mucho peso, encaminados a potenciar esa musculatura».

Brazilian Butt o respingón
Es el clásico pandero de las brasileñas o de las chicas pin up de los años 50, que tenían un cuerpo «reloj de arena»: anchura similar entre hombros y caderas, cintura de avispa y culito respingón. «En este caso, el trabajo tiene que centrarse en mantenerlo elevado, con ejercicios de fuerza durante dos a tres días por semana que incluyan sentadillas, pesos muertos y zancadas alternas», recomienda la entrenadora. Pero si los genes no nos ha hecho este regalo, el cirujano plástico Calderón cuenta que se puede obtener con implantes o definiendo el contorno con una liposucción donde sobra y colocar la grasa extraída en la parte superior de las nalgas.

Plano
Suele alojarse en el clásico cuerpo «rectángulo», con los hombros en línea recta con las caderas y nalgas que carecen de musculatura. «Este tipo de trasero necesita mucha actividad y trabajar con grandes pesos, creando musculatura con movimientos de retroversión y anteversión pélvica», apunta la entrenadora. «Con cirugía se puede realizar una gluteoplastia de aumento con prótesis de gel cohesivo de silicona. La colocación suele ser debajo del músculo para evitar desplazamientos y conseguir naturalidad. Es una técnica muy solicitada entre las latinas, que buscan una forma redondeada y hacia arriba», apunta el doctor Antonio Tapia.