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Un hombre residente en la región rusa de Omsk, en Siberia (Rusia), se disponía a plantar patatas en su jardín cuando encontró varios huesos que estaban enterrados, entre ellos, el cráneo de un ser humano. El hombre, aterrorizado, corrió a contárselo a su mujer, de 60 años. Pero para su sorpresa, ella ya lo sabía: le confesó que eran los restos de su primer marido, al que ella había matado durante una pelea en 1997.


El hombre destapó así un asesinato cometido hace más de dos décadas, según han informado este miércoles las autoridades rusas. El hallazgo se produjo el pasado 23 de mayo en Luzino, un pueblo de la región de Omsk. El hombre estaba trabajando la tierra cuando dio con los restos humanos, según señala en un comunicado el Comité de Instrucción regional. Primero encontró varios huesos y después, un cráneo.

Se quedó atónito y se lo contó a su pareja. Pero la respuesta que obtuvo le dejó aún más asombrado. "No te preocupes, es mi primer marido", le dijo su esposa, según informa The Daily Mail. Después de confesar el crimen, la mujer le pidió que volviera a enterrar el esqueleto y que no contara nada a la policía. Pero él, que estaba atemorizado, no le hizo caso e informó a las autoridades. Durante un interrogatorio, la mujer relató a los agentes que había matado a su cónyuge, que en 1997 tenía 52 años, con un hacha, después de que este llegara borracho a casa y la golpeara en repetidas ocasiones.

Al darse cuenta de que, tras haber recibido el golpe con el hacha, su marido no daba señales de vida, decidió despedazar el cadáver, quemarlo y esconderlo en el huerto. Después, fingió que su marido se había ido un día a trabajar y nunca había regresado, según The Daily Mail. La víctima no tenía más familia y su desaparición nunca fue denunciada. La policía ha abierto una causa penal por asesinato. 

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