Theme Layout

Theme Translation

Trending Posts Display

Yes

Home Layout Display

Posts Title Display

404

We Are Sorry, Page Not Found

Home Page
Para que haya violencia no hacen falta golpes; el maltrato también puede ser con palabras o actitudes. Los gritos, las ofensas y los insultos son formas de agredir a otra persona y minar su bienestar.

Por ello, hoy nos centramos en las agresiones verbales que no podemos tolerar de nadie, mucho menos de nuestra pareja. Es fundamental reconocerlas para ponerles un freno.

¿Qué es la violencia verbal?

Cuando nos dicen las palabras ‘violencia’ o ‘agresión’ automáticamente lo relacionamos con un golpe. Sin embargo, existen otras maneras de herir a una persona sin incluso tocarle. ¿Cómo? A través de las palabras.


Los insultos, la humillación y los gritos son algunas de las formas de violencia verbal más frecuentes. Muchas veces no se lo considera como algo grave debido a que no dejan marcas visibles en el cuerpo, sin embargo, van provocando heridas en el alma y en el autoestima.

Las agresiones verbales incluso pueden ser más dolorosas que las físicas, y tener consecuencias devastadoras en la persona que las soporta a diario. La depresión, las fobias, los ataques de pánico y la falta de autoestima son algunas de ellas.

También es posible que esta violencia ocasione el alejamiento con la familia y los amigos; una pérdida de la vida social o una falta de logros personales basados en la poca confianza que se tiene de uno mismo.

No siempre la persona que agrede verbalmente luego acude a los golpes, pero eso no es necesario: ya tiene a su lado a alguien dependiente, inseguro y temeroso que hará lo que desee. En algún momento la persona herida se ‘despertará’ y dará cuenta de lo que ha soportado. Y se alejará antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué tipos de agresiones verbales existen?

En realidad son varias las maneras de agredir a una persona sin tocarla ni rozarla siquiera. La violencia no física es más habitual de lo que creemos porque muchas veces no la identificamos.

Consideramos que nos ha gritado “porque estaba nervioso” o “porque ha tenido un día terrible en el trabajo”… Luego nos pide disculpas, nos regala una rosa y queda todo en el pasado.

Sin embargo, no medimos cuán hondo ha calado su agresión y qué heridas internas nos ha dejado. Y si toleramos la conducta de una pareja agresiva, los que salimos perjudicados somos nosotros mismos.

Así es, ya que cuando a diario recibes una ‘descarga’ de frases hirientes u ofensivas, tu autoestima se va dañando. No te das cuenta del peso que significa para ti acumular esas palabras dañinas… Y es muy difícil volver a confiar en ti después de todo lo que te han dicho. Las agresiones verbales más comunes son:

1. Degradación

Las palabras degradantes son aquellas que sutilmente nos hacen creer que no somos capaces de hacer alguna cosa. “Tú no puedes saber de dinero, pues eres mujer”, “solo estás para cocinar y lavar”, “tráeme un bocadillo, para eso eres mi esposa”, “no puedes hacer nada bien”, “eres una inútil”… son algunas de las frases más frecuentes.

La degradación también puede aparecer en forma de burla o humillaciónsegún nuestra forma de vestir, algo que decimos, un sueño que tengamos o una idea que intentemos explicar.

2. Acusaciones y culpas

Todo lo malo que sucede en casa es tu responsabilidad: si él está cansado, si tiene hambre, si le ha ido mal en el trabajo, si no les alcanza el dinero, si algo se rompe, si no pueden tener hijos… No importa lo que sea, incluso cuando no seas quien se ha equivocado o hecho algo a propósito, te acusará.

3. Críticas

Está muy relacionada a la primera de las agresiones verbales que hemos detallado (la degradación) ya que siempre parece que haces las cosas mal. Te descalifica sin importar cuánto te esmeres, te compara -para mal- con sus ex parejas o con su madre, señala todos tus defectos y parece que siempre está evaluando tus actos.

Aprende a diferenciar entre una crítica dañina y un comentario constructivo. El primero utiliza palabras y tonos hirientes, te hace sentir mal y te desanima a mejorar.


4. Amenazas

La típica violencia verbal previa al maltrato físico y que demuestra que estás al lado de una persona agresiva y al mismo tiempo dependiente de ti. “Si me dejas me mato”, “Si te vas olvídate de los niños”, “si le cuentas a alguien te dejo sin dinero”, etc.

Es sin dudas una manipulación emocional que evita que tomes acción y que permanezcas a su lado sin importar cómo te trate. Las amenazas no siempre se vuelven realidad, pero para no tentar al destino, preferimos hacer lo que nos ordena.

5. Órdenes

Y justamente en relación a lo anterior, uno de los tipos de agresiones verbales más degradantes que puede haber: te trata como si fueses su esclava. Y esto sucede en cualquier lugar, incluyendo la cama.

Ten mucho cuidado con el tipo de órdenes que te da y sobre todo de la forma en que te exige que lo cumplas. No es lo mismo pedirte “por favor me traes un vaso de agua” que espetar un“dame un vaso de agua ahora mismo, que para eso eres mi mujer”.

6. Bloqueos de opinión

No te permite opinar o decir lo que sientes o piensas sobre ningún tema.O cuando lo haces, rechaza tus puntos de vista. “No sabes lo que dices”, “tú no eres nadie para opinar sobre ello”, “¿desde cuándo eres una experta para hablar sobre eso?” “Cállate, no te pedí tu opinión”, pueden ser sus frases de cabecera.