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Además de las estrellas de Hollywood, los atletas y los millonarios, otro grupo social prefiere los acuerdos prematrimoniales: los millennials. A diferencia de las generaciones precedentes, cada vez más los nacidos entre 1981 y 1996 firman documentos en los cuales establecen, antes de casarse, cómo se dividirán sus bienes en caso de divorcio.


Una razón probable, según The New York Times, es que se casan más tarde que sus antecesores. Si cuando sus padres se casaron, en general a los 20 años, comenzaron juntos la construcción patrimonial, los millennials que se casan a los 35, por ejemplo, ya han acumulado bienes, o deudas. Otro motivo es que en los ’80 sólo el 13% de las mujeres que vivían con una pareja masculina trabajaba, mientras que hoy la cifra se triplicó.

Por último, el sentido práctico también juega un papel: “Más de un tercio de los millennials crecieron con la madre o el padre solamente, o con parejas divorciadas”, según el periódico, y en consecuencia aceptan la posibilidad más naturalmente que otras generaciones.

Un tercio de los millennials creció con la madre o el padre solamente, o en una familia de divorciados, por lo cual consideran la ruptura con mayor naturalidad que sus antecesores. (Getty)

“La mayor parte de los millennials con los que hemos tratado lo consideran una transacción, con muy poco contenido emocional“, dijo Madeline Marzano-Lesnevich, presidenta de la Academia Nacional de Abogados Matrimoniales. “Creo que es porque ambas partes quieren proteger su independencia y el fruto de su trabajo”.

A Erin Lowry, autora de Broke Millennial: Stop Scraping By and Get Your Financial Life Together (Millennials en quiebra: Deja de ganarte la vida a duras penas y arregla tus finanzas), pertenece a esa generación y está a punto de casarse. Aunque ella y su novio son católicos, van a firmar un contrato prenupcial, dijo a The New York Times: “Es increíblemente ingenuo entrar a un matrimonio pensando que el divorcio está 100% descartado. La mitad racional de mi cerebro no puede con la idea de firmar sin protección un contrato con fuerza legal“.

Los motivos por los que firman un acuerdo prematrimonial incluyen: tener una propiedad o un negocio; tener hijos de una relación anterior o haber estado casado antes; planificar una temporada fuera del mercado laboral para criar a los hijos; tener mucha deuda estudiantil pendiente; saber que durante el matrimonio se recibirán acciones empresarias.

La protección de los bienes individuales y la manutención de los hijos se encuentran entre los temas principales de los acuerdos prematrimoniales. (Getty Images)

A pesar de su inclinación por la práctica, los millennials enfrentan también la dificultad de hablar de esta cuestión en la que se mezclan el amor y el dinero. Muchos siguen los consejos de los expertos: lo plantean antes de comprometerse. Así se evita que la otra parte se sienta forzada a firmar algo que no entiende o que le causa dolor. Hay tiempo suficiente por el camino para discutir, dejar el tema cuando se vuelve difícil, retomarlo desde otra perspectiva.

Aunque los contenidos de los acuerdos prenupciales son tan variados como las parejas, hay tres temas que suelen repetirse: la protección de la propiedad individual, la manutención de menores y la división de la propiedad común. Es habitual usar el documento para establecer qué cosas se mantendrán de manera separada durante el matrimonio, que puede ser parte de los ingresos o también una deuda, no sólo un bien inmueble.

Un contrato prenupcial puede salir USD 2.500 por persona; también hay opciones estándar en línea.

La compensación de la madre o el padre que se queda en la casa mientras crecen los hijos, y por eso se estanca en su carrera, suele ser otra aplicación habitual del acuerdo: incluye desde los ingresos perdidos hasta la capacitación para reingresar en la fuerza de trabajo.

En general, dada la variedad de opciones posible, los millennials recurren a la ayuda legal para redactar sus acuerdos prenupciales: unos USD 2.500 por persona. Para la generación de la conectividad, desde luego, existen sitios que ofrecen acuerdos estándar (Rocket Lawyer, con una membresía de USD 39,99 por mes), un paquete prenupcial (LegalZoom, USD 995) o consultas con abogados (Avvo, USD 195).

Fuente: infobae.com
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