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Se le describe como simpática, sociable y amante de los gatos, pero también como «una persona fríamente calculadora» para la cual la vida de los demás carecía de importancia: Beate Zschäpe, única superviviente de la banda terrorista neonazi alemana NSU, que asesinó a ocho inmigrantes turcos, un griego y a una agente de policía entre 2000 y 2007, fue condenada este miércoles a cadena perpetua en un macro proceso que ha dejado un sabor agridulce entre las víctimas.

Atrás quedan cinco años de proceso judicial, 540 testigos, 58 abogados representando a 91 demandantes, 440 sesiones y un informe de quinientas páginas. Dejó además al descubierto graves errores por parte de la policía y los servicios de inteligencia alemanes, que no tuvieron la mínima sospecha de una posible motivación racista y dirigieron las pesquisas hacia el entorno de las víctimas, indicando en un principio que eran ajustes de cuentas entre mafias extranjeras. La propia canciller Angela Merkel pidió perdón por estos errores.

La Audiencia Territorial de Múnich cierra así con una sentencia ejemplar el juicio más mortífero de Alemania desde la II Guerra Mundial: «Soy una persona compasiva y he podido ver y sentir la angustia y la desesperación de los familiares (...) Me disculpo por el sufrimiento que causé», dijo Zschäpe –de 43 años y nacida en la RDA– en su alegato final, en el que también defendió su inocencia.

Zschäpe conoció a los 17 años al ultraderechista Uwe Mundlos con quien inició una relación sentimental y se fue adentrando en el mundo neonazi; posteriormente, junto a Mundlos y al mejor amigo de éste, Uwe Böhnhardt, creó la NSU. Según las autoridades, la condenada no asesinó directamente a las víctimas, pero las eligió y las vigiló. También alquiló el garaje en el que Mundlos y Böhnhardt fabricaban bombas. Además de los asesinatos, Zschäpe consumó varios atracos, perpetró ataques con bomba contra el negocio de una familia iraní y prendió fuego a la vivienda en la que residía con sus compañeros fallecidos –quienes se suicidaron en 2011 luego de un atraco frustrado– para destruir pruebas.

Fuente: abc.es