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El equipo económico mantuvo para esta Rendición de Cuentas su proyección de crecimiento de 2,5% del PIB para este año, pero elevó de 3% a 3,3% la prevista para 2019. Los números que maneja el gobierno son más optimistas que los de los analistas privados, principalmente para el año próximo.


La última Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador –realizada entre el 28 de junio y el 2 de julio– prevé que la actividad crezca 2,3% este año y 2,7% el próximo, de acuerdo a la mediana de las respuestas. Fue el tercer mes consecutivo de reducción de las expectativas para 2018. En el sondeo de marzo, el optimismo era mayor y los modelos de los expertos preveían una expansión de 3,4% para este año y 2,9% para 2019.

El agravamiento de la situación regional y sobre todo, las pérdidas del agro por el clima desfavorable son algunos de los elementos que llevaron a los economistas particulares, empresas consultoras, centros de investigación académica e instituciones financieras que contestan la encuesta, a corregir sus números.

¿En qué se basa la mayor proyección de crecimiento que realiza el gobierno para 2019? El martes durante la sesión de la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda el director de la Asesoría Macroeconómica, Christian Daude dio los argumentos.

“Rebote” en el agro

Una buena parte de ellos se relaciona con un “efecto rebote” asociado a una recuperación en el volumen de producción los cultivos de verano, en especial la soja.

En ese sentido, Daude también mencionó que la depreciación del tipo de cambio de aproximadamente 10% en los últimos meses “va a ayudar” a recomponer los márgenes, particularmente en el sector agropecuario “que en algunos casos estaban muy comprimidos”, según la versión taquigráfica de la sesión.

En segundo lugar, mencionó que la decisión de no aumentar el gasoil ayudará a mejorar los costos de producción de los productores agrícolas. También hizo referencia a otras medidas paliativas que se han aplicado como el subsidio a la energía eléctrica.

“Estamos en una situación de costos que, de por sí, con medidas de políticas y con evoluciones de algunas de las variables que son fundamentales para el sector, hacen que haya perspectivas moderadamente buenas, más allá del tema climático para el próximo año”, dijo Daude.

El jerarca también se refirió a diferentes medidas que se están trabajando a nivel de los bancos para que los productores cuenten con mayor capital de giro para el financiamiento de la siembra.

“No vemos por qué un sector que es competitivo, que tiene capacidad de producir no pueda volver a producir a niveles históricos como los que veníamos observando. No estamos pronosticando una siembra como la del año anterior; simplemente una recuperación a niveles históricos. Esto está dentro del 3,3%”, explicó el tres del equipo económico.

Efecto Argentina

M. UMPIERREZ

Sobre los eventuales efectos que puede tener el mal momento de la economía argentina, el director de la Asesoría Macroeconómica subrayó el menor vínculo comercial que existe en materia de exportación de bienes con la vecina orilla respecto al 2002. Por ese entonces el 15% de las exportaciones tenían como destino la vecina orilla y hoy son el 5%. También recordó que las vulnerabilidades financieras son menores porque solo el 10% de los depósitos son de no residentes.

En relación al impacto sobre turismo, Daude dijo que todavía es “muy temprano” para saber dónde estará el tipo de cambio real bilateral en los próximos meses.

“El tipo de cambio real cambio bilateral es una variable importante, pero que no determina todo el flujo de turismo”, apuntó.

Puso como ejemplo que justo antes de la temporada turística, en diciembre de 2016, cuando Argentina estaba “planchada” en términos de crecimiento y se levantó el cepo cambiario, Uruguay se encareció 10% en términos reales respecto a junio.

“¿Qué sucedió? Tuvimos un 25% más de turistas argentinos ese año. Con esto no digo que se trate de una variable no relevante, sino que decir que no lo estamos tomando en cuenta y que deberíamos tener un escenario catastrófico no sería el escenario prudente y de base en este momento con la información que tenemos para el año que viene”, afirmó Daude.

“Riesgos positivos”

El funcionario aclaró que las proyecciones de crecimiento no incluyen los riesgos positivos, o sea factores que pueden llevar a un mayor crecimiento. Entre ellos mencionó algunas obras de infraestructura, por modalidades PPP o con recursos presupuestados que se van a realizar en el correr de 2019 y 2020.

Según Daude, si solamente se llevara adelante la obra del ferrocarril central como está planificado añadiría un crecimiento a la economía de 0,2% anual durante tres años.

“Las obras de infraestructura que se están empezando a adjudicar no están consideradas en nuestras proyecciones de crecimiento. Es importante tenerlo en cuenta porque eso muestra que hay cierto balance entre los riesgos frente a la economía, pero también hay factores por los cuales uno podría ser más optimista”, dijo.
“Colarse” en la guerra comercial

El principal productor de alimentos del mundo (Estados Unidos) está en guerra con el principal consumidor de alimentos del mundo China). Sobre ese punto, el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori resaltó que Uruguay debe aprovechar esa “oportunidad” e intentar “colarse” en esa guerra.

“Nuestro país no exporta alimentos, exporta alimentos de calidad. No todos los competidores de Uruguay tienen el mismo nivel de calidad y excelencia, afirmó Astori.
Más Inversión

Por otro lado, Daude afirmó que las medidas de estímulo a la inversión llevarán a una “moderada recuperación” de la construcción que va a contribuir al crecimiento el año próximo. “Esos son factores que también sustentan el 3,3% que estamos proyectando”, señaló.

Fuente: El Observador
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