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Desde hace más de dos décadas, varios países emergentes en América Latina, Europa y Asia comenzaron a acumular deuda denomina en dólares. Al día de hoy, con una depreciación de sus monedas que se ha extendido por cinco meses, analistas plantean que podría estarse gestando una bomba de tiempo.

El peso argentino, el rand sudafricano, el real brasileño y el rublo ruso, son algunas de las divisas que han visto caer sus monedas respecto al dólar este año. Adicionalmente, una combinación de una deuda creciente y tasas de interés al alza les obscurece aún más el panorama.

De acuerdo con datos recopilados en Bloomberg, la deuda de países emergentes las encabeza, en América Latina, Brasil, México y Argentina. En el caso de Europa del Este destacan Polonia, Rusia y Turquía. Mientras tanto, en Asia, los más endeudados son China, India y Corea del Sur.

Para Esteban Polidura, director de inversiones para México de UBS, los riesgos de una deuda dolarizada puede verse afectada por dos frentes.

“Hay un efecto doble, tienes muchas economías que son vulnerables a movimientos adversos del tipo de cambio por lo abiertas que son sus economías. En el caso de las asiáticas -Taiwán, Corea, Malasia, etcétera- las exportaciones e importaciones respecto a su PIB exceden el 100 por ciento, en el caso de México, es del 74 por ciento, Brasil el 18 por ciento y Argentina 20 por ciento. Para muchas de ellas el intercambio tiene efectos positivos o negativos cuando es tan intenso que son sensibles a los movimientos”.

Agregó que el otro frente es el apetito por riesgo, porque si la aversión sube, el hecho de que el dólar sea una divisa refugio afecta, los capitales-flujos se van a refugiar en esa divisa, destacó Polidura en entrevista.

“México en particular es vulnerable por las características de su divisa que es muy líquida y no es una divisa manipulada por su banco central”.

Crisis turca, al acecho

La situación de vulnerabilidad de los países emergentes se puso en evidencia a raíz de la crisis turca y los rumores de un posible contagio a naciones en vías de desarrollo.

Hace un par de semanas países como Turquía y Sudáfrica vieron la mayor depreciación de su moneda en su historia. Si a esta situación se añade la falta de políticas monetarias y autonomía de sus bancos centrales, la situación se complica.

“El papel que juegan los bancos centrales permite que estos tomen medidas correctivas, sin embargo, cuando no cuentan con facultades no hay forma de hacer frente a una situación de vulnerabilidad como una herramienta”, finalizó Polidura.

Omar Saavedra, director de estrategia de mercado de Scotia Wealth Management, también resaltó la importancia de los bancos centrales en escenarios de este tipo.

“En cuanto a las capacidades de los Bancos Centrales, los países emergentes cuentan con las herramientas suficientes. No todos, como el caso de Turquía, pero durante los eventos turcos, Argentina reaccionó al elevar sus tasas de interés, como acción a los choques adversos en el exterior”, coincidió Saavedra.