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En una rueda de prensa extraordinaria, la primera desde abril, el secretario de Defensa, el ex general Jim Mattis, anunció que EEUU no tiene previsto cancelar por más tiempo los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. Fue un anuncio de la "vuelta" de maniobras en un lenguaje muy medido, que confirma el estancamiento en las negociaciones de desnuclearización con Corea del Norte. De momento, Mattis reconoció que habrá ejercicios militares a menor escala dentro del calendario oficial del departamento de Defensa.

"Como ya se dijo, decidimos suspender las maniobras como muestra de buena voluntad después de la cumbre de Singapur [entre el presidente de EEUU Donald Trump y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un]. No tenemos planes en este momento para suspender más ejercicios militares. Tomaremos las decisiones en consulta con el [departamento de] Estado", señaló el ex general Jim 'Perro Loco' Mattis en referencia directa al secretario de Estado, Mike Pompeo, que acaba de cancelar un viaje a Corea del Norte, previsto para esta semana, debido a la falta de "suficiente progreso" por parte de Pyongyang.

"Ahora es el secretario Pompeo el que lleva el peso sobre sus hombros", indicó Mattis durante el anuncio del cambio de estrategia de EEUU en su política con Corea del Norte. De esta forma, queda olvidado el anuncio del presidente Donald Trump, cuando suspendió en junio lo que calificó de "juegos de guerra" con Seúl. "Hemos ahorrado una fortuna", indicó Trump en Twitter con su habitual lenguaje. Entonces, justificó que consideraba que "es lo que quiere" el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Aun así, pareció contradecirse cuando a continuación añadió: "No confío en él".

Durante su rueda de prensa, Mattis intentó restarle importancia sin éxito a su anuncio sobre estas maniobras, que han provocado siempre la ira de los líderes de Corea del Norte, ya que son independientes de los programas de entrenamiento regulares. "No vamos a volver a reanudarlos porque nunca los suspendimos. Vamos a trabajar con el Departamento de Estado, y le apoyaremos en sus esfuerzos. Pero, en este momento, no hay más conversaciones sobre futuras suspensiones", confirmó Mattis en un lenguaje muy medido, evitando pronunciarse sobre la actitud de Corea del Norte.

Han transcurrido ya varios meses desde que Trump se encontró en Singapur con Kim Jong-un. Una cumbre que supuso una gran operación de marketing para ambos líderes, de la que más tarde dieron cuenta ante los ciudadanos de sus respectivos países de la forma que cada uno consideró. "Hemos realizado progresos. El mundo lo pudo ver cuando se sentaron los dos líderes", señaló Mattis sin entrar en detalles.

Sin embargo, de poco sirvió para los equipos negociadores que trabajan sobre el terreno con el objetivo de desmantelar el programa nuclear de Corea del Norte. Nunca fue un secreto en Washington la poca fe de sus diplomáticos en Kim Jong-un. Ni en esta reunión de alto nivel, acordada de forma imprevista tras la visita de una delegación de Corea del Sur, ni en las promesas de desnuclearización.

Hace pocos días, el secretario de Estado, Mike Pompeo, reconoció en una comparecencia ante el Senado en el Capitolio que el líder de Corea del Norte continúa con la producción de material nuclear. Mientras, sigue también sin proporcionar inventarios de sus programas e instalaciones.

De esta forma, Estados Unidos mantiene su calendario de operaciones con Corea del Sur, las cuales conduce desde mediados de los años 50. En la misma hoja de ruta, se marcan en rojo distintas operaciones conjuntas cada año, que desde el Pentágono se justifican como "medios para asegurar que las dos fuerzas son capaces de trabajar juntas en casa de un ataque". En otras palabras, entrenamientos entre Washington y Seúl por si Pyongyang decide agredir a la segunda capital citada.