Theme Layout

Theme Translation

Trending Posts Display

Yes

Home Layout Display

Posts Title Display

404

We Are Sorry, Page Not Found

Home Page
Una vida de carencias fue la base para la carrera del dirigente sindical. Sencillez y humildad son rasgos que los cercanos al mandatario extrañan los últimos años.

Página Siete / Leny Chuquimia / La Paz


PUBLICIDAD

En septiembre de 1994, tras un mes de caminata, una columna de cocaleros ingresó a La Paz por la zona Sur, encabezados por Evo, máximo dirigente del trópico. Calzaba abarcas y cargaba un bulto que se llenaba de comida y agua que los ciudadanos le alcanzaban. Cruzó la ciudad en medio de una gran concentración.

“Marchamos como soldaditos en fila. Uno de los compañeros me decía: ‘Evo, si mañana fueran las elecciones, ganaríamos’”. Así cuenta aquel recibimiento el ahora presidente Evo Morales en su libro autobiográfico Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado.

Juan Evo Morales Ayma nació el 26 de octubre de 1959 en Isallavi, una pequeña comunidad de Orinoca. El quinto de siete hermanos (cuatro fallecieron) debe su nombre a una abreviación de Evaristo, según el santoral.

Tiene dos hijos, Eva Liz y Álvaro. En 58 años de vida ha sido zafrero en Argentina, agricultor, director técnico cantonal de fútbol, músico, albañil, sindicalista, diputado y el sexagésimo quinto Presidente de Bolivia.

“Conocí a Evo en mi trabajo como periodista en la marcha por el territorio y la dignidad de los pueblos indígenas. En los primeros encuentros era reservado e incluso algo introvertido y tímido. Pero yo iría mucho más allá. Cuando lo conocí como amigo vi una persona humilde, sencilla y muy sincera. Ha cambiado”, dice Álex Contreras, exvocero de gobierno y quien escribe un libro sobre la vida del mandatario.

La infancia de Morales se caracterizó por la carencia y el trabajo duro. En los 70, una helada llegó a las tierras de cultivo en Orinoca quemando la poca siembra. La familia entera partió hacia Chapare en busca de mejores días. Fue en esas nuevas tierras que empezó su carrera sindical.

En 1981 fue secretario de Deportes de su sindicato y cuatro años después, secretario general. En 1988, año en el que el Congreso boliviano aprobó la Ley 1008, fue nombrado secretario ejecutivo de la Federación del Trópico en Chapare. En ese cargo encabezó varias marchas y enfrentamientos durante los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada y Hugo Banzer Suárez.

En 1997, la Confederación de Trabajadores del Trópico Cochabambino decidió tomar la sigla del Movimiento Al Socialismo (MAS). Con ella llegó al Parlamento como diputado.

En 2002 intentó por primera vez ganar la silla presidencial. No lo logró pero obtuvo 27 escaños. Después de la Guerra del Gas y la renuncia de Sánchez de Lozada, en 2015, logró su objetivo.

“Trabajamos mucho para lograrlo porque era como nosotros. El indio, el campesino, no sabemos mentir ni robar y esa era la base de nuestra campaña”, relató Sabina Cuéllar, exprefecta de Chuquisaca por el MAS.

Tomándose una selfie en la Casa Grande del Pueblo. ABI

Antes de su posesión en 2016 el dirigente cocalero emprendió una gira internacional. Con una chompa a rayas y una chamarra azul se subió a un avión para reunirse con presidentes y reyes.

Hoy su naturaleza viajera no ha cambiado. No usa corbata, pero ya no viste la chompa que marcaba su humildad. En su guardarropas hay trajes de alpaca que podrían estar en vitrinas de Nueva York.

En la muñeca izquierda lleva un rolex y en el bolsillo, un iPhone para tomarse selfies. Ha dejado atrás el aguayo que cargaba cuando salía en marcha y a sus pies que se llenaban de ampollas les ha dado descanso en seis aeronaves de uso presidencial.

Puente: Le pediría que no repostule

Rafael Puente -exviceministro de Evo Morales- conoció al actual mandatario en un Congreso Nacional de la CSUTCB, en Potosí. “Si no me equivoco, fue en 1988, cuando me llaman de La Paz para decirme que no deje de conocer al nuevo líder cocalero Evo Morales, que estaba también en dicho Congreso”.

Inmediatamente fue a buscarlo al hotel en el que Morales se alojaba. Se presentó y conversaron sobre la situación política.

“Me hizo muy buena impresión, por su personalidad (visiblemente fuerte) y su actitud política clara y decidida, y se puede decir que quedamos (como) amigos”, cuenta 30 años después.

Una de las primeras propuestas de la candidatura para Morales llegó de la mano de Puente en 1993. La propuesta fue rechazada bajo el argumento de que no era el momento.

Asegura que desde el primer encuentro en los 80 hasta las dos décadas siguientes el único cambio que notó fue una creciente madurez política. “Creo poder afirmar que su cambio de actitud se produjo como resultado del arrollador triunfo electoral en diciembre de 2009”.

A partir de ese momento percibió una pérdida de humildad que lo había caracterizado durante su primer gobierno. Indica que si lo viera le pediría repensar una nueva candidatura.

“Si estuviera frente a él en estos momentos le pediría -por lo mucho que valore su primera gestión- que ahora no se vuelva a presentar como candidato, que regrese a su casa y a sus terrenos, que viva la vida normal de la gente, de manera que nuevamente orientado en la realidad pueda más tarde volver a ser presidente”. Manifiesta quien en su tiempo fue uno de los seguidores de Morales.
PUBLICIDAD

7/TENDENCIAS/carousel