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Muy lejos quedan las carcajadas arrancadas por el primer ministro israelí Isaac Rabin cuando en una recepción oficial se dirigió a su otrora gran enemigo, el líder de la Organización de Liberación para Palestina (OLP) Yaser Arafat: “¿Cuál es el deporte de los judíos? Dicen que hacer discursos. Empiezo a creer que usted, Sr. Arafat, es casi judío”.

En el 25 aniversario de los Acuerdos de Oslo, israelíes y palestinos coinciden en no festejarlo.

El inacabado proceso, iniciado con conversaciones clandestinas en la capital noruega en 1992 y plasmado el 13 de septiembre del año siguiente con la histórica firma en los jardines de la Casa Blanca, se encuentra en prolongado coma pero sigue vivo.

Un cuarto de siglo después del dubitativo apretón de manos entre Rabin y Arafat, el camino se ha convertido en un callejón sin salida y la palabra “paz” en un concepto utópico.

Para muchos israelíes, Oslo fue un error porque supuso la llegada de Arafat y la ola de atentados suicidas en autobuses y cafeterías.

Según ellos, el proceso descarriló debido a que el presidente palestino no sólo no luchó contra el grupo islamista Hamas para evitar ataques terroristas, sino que promovió la Intifada armada tras el fracaso de Camp David (2000).

Para muchos palestinos, Oslo fue un error porque Israel lo aprovechó para multiplicar la presencia de colonos en el territorio ocupado en la guerra del 67 (Cisjordania y Jerusalén Este) obstaculizando la creación de su Estado, reseñó el diario El Mundo.

Según ellos, el extremista judío Yigal Amir enterró el proceso cuando asesinó a Rabin en una manifestación pacifista en Tel Aviv (95) para evitar la “traición de la entrega de Israel”.

Oslo no culminó en el acuerdo definitivo previsto en 1999 pero por un lado otorgó a la OLP el reconocimiento internacional y un ente autónomo con símbolos cuasi estatales y por otro ahorró a Israel la costosa presencia diaria del Ejército como gobernante en las ciudades palestinas.

En diciembre del 92, la OLP envió a Abu Alá a Noruega para reunirse en secreto con dos profesores israelíes.

Para los académicos israelíes Ron Pundak y Yair Hirshfeld dialogar con Abu Alá y dos representantes más de la OLP era difícil e ilegal.

“Se trataba de un grupo terrorista liderado por Arafat que muchos israelíes veían como el sucesor de Hitler. Arafat creía en la lucha armada para la liberación de Palestina y mostraba orgullo de la matanza de atletas israelíes en Múnich y de niños en el atentado del colegio de Maalot”, recuerda Pundak antes de reconocer: “Arafat era el líder oficial de los palestinos. El que tenía la primera y última palabra en cualquier negociación pero Rabin se negaba a reunirse con él”.

La OLP reconoció el derecho de Israel a existir con seguridad mientras Israel declaró que la OLP es el órgano representativo del pueblo palestino. El convenio establecía en primer lugar la retirada israelí de Gaza y Jericó y una autonomía palestina en forma de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que al año siguiente se haría con el control de la mayoría de Cisjordania.

En cinco años, se debería firmar un acuerdo definitivo solucionando los asuntos más complejos: colonias, refugiados palestinos, fronteras definitivas y Jerusalén.

25 años de los acuerdos entre israelíes y palestinos y la situación no cambió ni un milímetro.

EL ABC DE LO PACTADO

Qué: Los Acuerdos de Oslo fueron una serie de disposiciones firmadas por israelíes y palestinos para sentar las bases que dieran lugar a una solución permanente al conflicto de Oriente Próximo.

Cuándo: Tras la Conferencia de Madrid de 1991, se iniciaron negociaciones secretas en Oslo que culminaron con la firma del convenio el 13 de septiembre de 1993, en los jardines de la Casa Blanca.

Por qué: La creación de Israel y la guerra en 1948 significó la expulsión o huida de más de 700.000 palestinos. Oslo estableció la creación de un Gobierno interino palestino.

FUERZAS ISRAELÍES DERRIBAN UNIDADES LEVANTADAS SIN PERMISO EN CISJORDANIA

Fuerzas israelíes derribaron la madrugada de ayer cinco estructuras móviles que los palestinos habían erigido como “nuevo barrio” de la aldea de Jan al Ahmar, en el territorio ocupado de Cisjordania y sobre la que pesa una orden israelí de demolición.

“Esta mañana (por ayer), la Unidad de Supervisión de la Administración Civil llevó a cabo una ejecución de cinco estructuras móviles que fueron ilegalmente transportadas y erigidas en la vecindad de Kfar Adumim en los últimos días”, informó ese organismo militar israelí.

El levantamiento de esas estructuras fue hecho por representantes de la ANP en protesta y desafío de la decisión del Tribunal Supremo, y en oposición al cumplimiento de la ley israelí en el Área C de Cisjordania, donde según los acuerdos de Oslo -cuya parte primera cumplió ayer 25 años-, Israel tiene control administrativo y de seguridad.

Jan al Ahmar está situado entre las colonias judías de Maale Adumim y Kfar Adumim, una zona estratégica de vital importancia para la continuidad del futuro Estado palestino, aseguró recientemente la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

El martes, un grupo autodenominado “activistas de la resistencia popular palestina” anunció el establecimiento a cientos de metros al este de la localidad de un nuevo barrio, denominado Wadi al Ahmar.

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